miércoles, 16 de septiembre de 2026 Órgano de la Federación FAUNA
Federación FAUNA
Publicación de Federación FAUNA
Iniciativa Faunista Visitar Faunism.org →
Un sitio de la Federación FAUNA | Criadores · Aficionados · Especialistas | www.faunism.org →
Última hora
Terrarios

Lemon frost: el gecko leopardo y el estudio del cáncer

En 2015, un criador de geckos leopardo llamado Steve Sykes compró una pareja de ejemplares con un patrón de color nuevo, plateado y muy llamativo. Un año después, parte de la descendencia empezó a desarrollar bultos blancos bajo la piel. Sykes había topado, sin buscarlo, con una de las mutaciones más estudiadas hoy en oncología comparada. Un equipo internacional acaba de secuenciar por primera vez el genoma completo de estos tumores, y lo que ha encontrado conecta directamente con mecanismos del cáncer humano.

Por Redacción Mundo Faunista septiembre 11, 2026 8 min lectura Terrarios
Lemon frost: el gecko leopardo y el estudio del cáncer

En 2015, el criador estadounidense Steve Sykes adquirió una pareja de geckos leopardo (Eublepharis macularius) con una coloración que nunca había visto: un tono más pálido de lo habitual, ojos «escarchados» de blanco y un brillo plateado e iridiscente en la piel. La llamó «lemon frost» y empezó a reproducirla como cualquier otro morfo de la afición.

Un año después, parte de la descendencia comenzó a desarrollar pequeños bultos blancos bajo la piel. Sykes reconoció enseguida que eran tumores. En vez de descartar la línea, se preguntó si era posible separar la coloración de la enfermedad, y puso sus animales en contacto con Leonid Kruglyak, genetista evolutivo de la Universidad de California en Los Ángeles. De esa colaboración surgió, en 2021, un primer estudio genético a gran escala que señaló al gen SPINT1 —relacionado también con el cáncer en humanos— como el principal responsable del fenotipo lemon frost. Ahora, un nuevo trabajo publicado en 2026 en la revista BMC Biology ha ido un paso más allá: ha secuenciado por primera vez el genoma completo de los propios tumores.

Qué es exactamente un iridoforoma

El problema del lemon frost tiene nombre propio: iridoforoma. Es un tipo de tumor de células pigmentarias exclusivo de reptiles, en el que los iridóforos —las células responsables del brillo metálico de la piel— proliferan sin control en la dermis, formando nódulos blancos y densos. Aparecen en más del 80 % de los ejemplares lemon frost, una prevalencia extraordinariamente alta para cualquier estándar oncológico.

Estos tumores pueden extirparse quirúrgicamente en sus primeras fases, pero tienden a reaparecer en otras zonas del cuerpo con el tiempo. Como es raro que surjan varios tumores primarios de forma independiente, esa reaparición se interpreta como evidencia de metástasis genuina. El hígado es, con diferencia, el órgano donde más se detectan esas lesiones secundarias.

Una cifra que no es habitual en oncología animal

Más del 80 % de los geckos leopardo lemon frost desarrollan iridoforoma a lo largo de su vida, con metástasis frecuente y el hígado como localización secundaria más común. Es una de las tasas de cáncer espontáneo más altas descritas en cualquier vertebrado no mamífero.

Tres geckos, un genoma comparado por partida doble

El equipo dirigido por Ylenia Chiari, de la Universidad de Nottingham, y Tony Gamble, de la Universidad de Marquette, secuenció el genoma completo de tejido tumoral y tejido sano de tres ejemplares lemon frost —dos heterocigotos y uno homocigoto para la mutación—, con una cobertura muy alta que permite detectar variantes genéticas con gran precisión. Es la primera vez que se caracteriza a este nivel de detalle el genoma de un tumor en una especie de reptil.

El hallazgo más consistente fue una mutación puntual, presente en los tres tumores pero ausente en el tejido sano de los mismos animales, en un gen llamado TBP (proteína de unión a la caja TATA). Para entender su importancia conviene una comparación sencilla: si el ADN es un enorme recetario, cada gen es una receta, y antes de poder copiarla la célula necesita saber exactamente dónde empieza. La «caja TATA» es la señal que marca ese punto de inicio en buena parte de los genes, y la proteína TBP es la que reconoce esa señal y permite que arranque la lectura. Una mutación en esa proteína puede alterar el funcionamiento de una proporción muy amplia del genoma, no de un solo gen aislado.

Un gen fusionado y varios «segundos golpes»

Los tres tumores compartían además una fusión genética inédita entre dos genes, IARS1 y RNF213, normalmente implicados en la fabricación correcta de proteínas y en la respuesta de los vasos sanguíneos al estrés o al daño tisular. En el ser humano, reordenamientos que afectan a estos mismos genes aparecen en varios tipos de cáncer, incluidos algunos tumores de pulmón y ciertas leucemias.

El estudio identificó también mutaciones en otros tres genes con papel conocido en cáncer —MAP3K13, TENM4 y un gen relacionado con receptores olfativos— que además habían perdido, específicamente en el tejido tumoral, la copia sana del gen heredada del otro progenitor. Es lo que en oncología se conoce como un mecanismo de «doble golpe»: primero aparece una mutación en una copia del gen, y después el tumor pierde la copia sana restante, dejando sin ningún freno a la versión defectuosa.

Lo que encontró el estudio, resumido

Mutación compartida en TBP: presente en los tres tumores, podría alterar la lectura de muchos genes a la vez.

Fusión IARS1-RNF213: un reordenamiento genético inédito, presente en los tres casos analizados.

Pérdida de la copia sana en tres genes de cáncer conocidos: MAP3K13, TENM4 y un gen relacionado con receptores olfativos.

Alteraciones en el número de copias: ganancias detectadas en varias regiones cromosómicas, incluidos genes de la familia de dedos de zinc.

El citoesqueleto desordenado: la firma de la metástasis

Al analizar qué rutas biológicas afectaban en conjunto todas estas mutaciones, los investigadores encontraron una alteración recurrente en la organización de los filamentos de actina, la proteína que forma buena parte del esqueleto interno de las células y regula su forma y su capacidad de moverse. En la literatura sobre cáncer humano, sobre todo en melanoma, el desorden de estas estructuras está directamente asociado a la capacidad de las células tumorales para desplazarse, invadir tejidos vecinos y generar metástasis. Que aparezca también aquí, en un reptil, sugiere que se trata de un mecanismo compartido a través de linajes evolutivos muy distantes, y no una peculiaridad exclusiva de los mamíferos.

Por qué un gecko de terrario interesa a la oncología

La llamada oncología comparada estudia el cáncer a través de especies muy distintas, buscando tanto mecanismos de resistencia como de susceptibilidad que los modelos clásicos de laboratorio no pueden ofrecer. Las tortugas, por ejemplo, tienen una incidencia de cáncer muy baja, probablemente por un metabolismo más lento y una respuesta celular al daño especialmente eficiente. El elefante africano cuenta con copias adicionales del gen supresor de tumores TP53. La rata topo desnuda apenas desarrolla tumores ni siquiera en condiciones experimentales. En el extremo opuesto, ciertos híbridos del pez Xiphophorus desarrollan melanoma de forma espontánea desde hace décadas y han sido claves en la investigación de ese cáncer en humanos.

El gecko leopardo lemon frost encaja en esa segunda categoría: un modelo de alta susceptibilidad, con tumores que surgen de forma espontánea y no inducida artificialmente en laboratorio, algo que los ratones de investigación rara vez ofrecen sin modificación genética previa. Los autores del estudio son honestos sobre sus límites: la muestra es de solo tres individuos, y la pureza tumoral de las muestras fue relativamente baja, lo que obliga a tomar los resultados como una primera hipótesis de trabajo, no como una conclusión cerrada.

Un dato adicional resulta llamativo: los propios investigadores apuntan que la escasa diversidad genética de la línea lemon frost —fruto de la endogamia necesaria para fijar un fenotipo tan concreto a partir de un único macho fundador— podría estar contribuyendo a la altísima prevalencia de tumores. La pérdida de heterocigosidad es, de hecho, un rasgo característico de las células cancerosas, y la consanguinidad se ha relacionado en otras especies con una menor esperanza de vida y una peor forma física general.

Una conversación pendiente en la propia afición

Esta historia tiene un ángulo que interesa directamente a quienes se dedican a la cría de reptiles. El lemon frost no nació en un laboratorio: nació en un criadero, de la mano de un aficionado que documentó lo que veía y buscó ayuda científica en vez de ignorarlo. Es un ejemplo más de cómo la observación cuidadosa de un criador experimentado puede abrir una línea de investigación que después beneficia mucho más allá de la propia afición.

Al mismo tiempo, una tasa de tumores superior al 80 % es un dato que la propia comunidad de criadores de gecko leopardo ha debatido abiertamente desde que se conoció: si tiene sentido seguir reproduciendo un morfo con una carga de enfermedad tan alta, o si conviene reorientar los programas de cría hacia líneas que conserven parte del atractivo visual sin el mismo riesgo sanitario. Es precisamente el tipo de debate que una afición basada en criterios científicos y de bienestar animal debe poder sostener con naturalidad, sin necesidad de que venga impuesto desde fuera: los propios datos genéticos, cuantificados y publicados, son la mejor herramienta para decidir qué líneas de cría merece la pena mantener.

Redacción Mundo Faunista

Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.

Fuentes:
Hastings BT, Gamble T, Ossiboff RJ, Gazziero V, Caravagna G, Glaberman S, Chiari Y (2026) Dissecting cancer in a non-mammalian model: genomic insights from lemon frost geckos. BMC Biology 24:150. https://doi.org/10.1186/s12915-026-02661-0. Artículo de acceso abierto bajo licencia CC BY 4.0  · 
Virata, J. (2026) Lemon Frost Leopard Gecko Provides Insight Into Cancer In Non-Mammals. Reptiles Magazine

Etiquetas: cáncerEublepharis maculariusgecko leopardogenéticairidoforomalemon frostmetástasisoncología comparadaSPINT1terrariofilia
¿Te ha resultado útil? Compártelo: Twitter / X Facebook WhatsApp
Sobre el autor

Equipo editorial de Mundo Faunista, publicación de la Federación FAUNA

También te puede interesar