La oveja más pequeña del mundo: historia de la Ouessant
En una isla del fin de la Bretaña francesa, sin lobos, sin apenas vegetación y batida por el Atlántico, se desarrolló durante siglos la oveja más pequeña del planeta: apenas 45 centímetros a la cruz, del tamaño de un perro grande. Estuvo a punto de desaparecer para siempre en los años setenta, tras un cruce accidental que empezó con el naufragio de un barco griego. Hoy sobrevive gracias a cuatro rebaños continentales que nunca se mezclaron con nadie, y su tamaño diminuto se ha convertido en su mejor baza: poda céspedes ecológicos desde los menhires de Carnac hasta los parques públicos de París.