Al contar la historia del hámster europeo de Viena mencionamos de pasada a un vecino de hábitat que merece su propio artículo: la ardilla terrestre europea o suslik, Spermophilus citellus. Comparte cementerios, campos de golf y descampados con el hámster, comparte buena parte de su historia de persecución y declive, y comparte ciudad. Pero en casi todo lo demás es un animal radicalmente distinto.
Un roedor, pero no un hámster
El suslik no pertenece a la familia del hámster. Es un miembro genuino de los Sciuridae, la familia de las ardillas propiamente dichas, aunque haya adoptado un estilo de vida completamente subterráneo. Es bastante más pequeño que su vecino vienés: entre 125 y 380 gramos y una longitud cabeza-cuerpo de 174 a 228 mm, con una cola corta y cilíndrica de apenas 3 a 9 cm. Su pelaje amarillento, moteado en el dorso, no tiene ningún patrón de color definido.
Hámster europeo (Cricetus cricetus): familia Cricetidae. Especie silvestre estrictamente protegida. Solitario y nocturno-crepuscular.
Suslik (Spermophilus citellus): familia Sciuridae. Especie silvestre estrictamente protegida. Colonial y diurno.
Su distribución histórica se organiza en dos bloques. Al noroeste, República Checa, Austria, Hungría, Eslovaquia, Serbia y Rumanía. Al sureste, el este de Serbia, Macedonia, el norte de Grecia, Bulgaria, la Tracia turca, Moldavia y Ucrania. También vivió en Alemania y Polonia, donde se extinguió; en Polonia se han llevado a cabo reintroducciones en los últimos años. Al igual que el hámster europeo, fue perseguido durante siglos como plaga agrícola, con recompensas pagadas por ejemplar abatido en algunas regiones.
Un estatus que también conviene precisar
Igual que ocurrió con la edad de un famoso koi japonés o con la clasificación del hámster sirio, el estatus de conservación del suslik se cita de forma inconsistente según qué fuente se consulte: algunas páginas divulgativas todavía lo dan como «vulnerable», reflejando una evaluación de hace más de una década, y otras lo igualan sin más al hámster europeo como «en peligro crítico».
La evaluación vigente de la Lista Roja de la UICN, publicada en 2024 con fecha de valoración de enero de 2023, clasifica al suslik como en peligro (Endangered, criterio A3c), tanto en la evaluación global como en la específica para la Unión Europea de los 27. Se estima una reducción poblacional pasada y futura superior al 50 %. Buena parte de las poblaciones grandes carecen de protección efectiva, y la especie depende en gran medida de la gestión humana de su hábitat, sobre todo del pastoreo ganadero que mantiene corta la hierba de la estepa que necesita.
Ese último punto merece una pausa: a diferencia de casi cualquier especie amenazada, el suslik no solo tolera cierta actividad ganadera tradicional, sino que depende de ella. El abandono del pastoreo extensivo, con el consiguiente crecimiento descontrolado de la vegetación, es en sí mismo una amenaza para la especie tan real como la construcción urbana.
De día, en colonia, pero cada uno en su madriguera
Aquí está el contraste más llamativo con el hámster europeo. El suslik es estrictamente diurno. Un estudio de actividad de 24 horas encontró que, incluso en temporada activa, pasa el 46 % del día bajo tierra; emerge de media 3,9 horas después del amanecer y permanece activo hasta unas 3,2 horas antes del anochecer. El 73 % de ese tiempo en superficie lo dedica a forrajear.
Vive en colonias, pero no es exactamente un animal social en el sentido estricto: cada individuo ocupa su propia madriguera y no la comparte con sus vecinos, muy parecido en ese punto concreto al hámster. Las madrigueras cumplen varias funciones —hibernación, refugio ante depredadores, cría— y tienen un sistema de defensa peculiar: un montículo de tierra que bloquea la entrada, que el animal excava al entrar o salir y reconstruye después. Algunos de estos tapones se sitúan cerca de la boca de la madriguera específicamente para protegerse de depredadores aéreos y permitir una huida rápida.
La hibernación es larga: unos 180 días, entrando en torpor hacia agosto y emergiendo cuando la temperatura media supera los 0 °C, generalmente a partir del 1 de abril, aunque hay avistamientos tempranos desde mediados de marzo. Seis meses al año, la colonia sencillamente desaparece bajo tierra.
Un lenguaje con nombre y apellidos
El suslik es, además, un animal notablemente vocal, algo que no se documenta de forma comparable en el hámster europeo. Se han descrito ocho tipos de llamada distintos: tres tonales —alarma, chillido y parloteo— y cinco de banda ancha —gruñido, gruñido rápido, gruñido agresivo, chirrido y jadeo—. La llamada de alarma es la más fuerte y la más frecuente.
Los análisis acústicos han demostrado algo notable: las llamadas de alarma codifican la identidad individual del animal que las emite. En un estudio con 300 llamadas de diez ejemplares silvestres, un análisis discriminante clasificó correctamente al emisor en el 94 % de los casos. Las crías, además, emiten llamadas de un solo elemento a frecuencia casi constante; el segundo elemento, modulado en frecuencia, aparece recién tras la primera hibernación como adultos. Es decir, el repertorio vocal del animal madura literalmente con la edad.
Tiene sentido evolutivo: una colonia cuyos miembros desaparecen bajo tierra durante seis meses seguidos necesita alguna forma de reconocerse al reaparecer en primavera, y la voz parece cumplir parte de esa función.
Una dieta más amplia de lo que sugiere su aspecto
La base de la dieta es vegetal: raíces, brotes, hojas y flores, con las familias Poaceae, Fabaceae y Asteraceae representando entre el 33 % y el 100 % de la ingesta vegetal según el estudio y la localidad. Como el hámster, almacena semillas, granos y frutos en la madriguera para consumo posterior.
Pero el análisis de contenido estomacal ha revelado algo menos esperado en un animal de aspecto tan inofensivo: consume también topillos campesinos, ratones domésticos, musarañas comunes, topos europeos, crías de erizo y huevos de aves cuando están disponibles. No es un depredador especializado, pero está lejos de ser un herbívoro estricto.
Comida para las águilas imperiales
Esa abundancia —cuando la hay— tiene consecuencias que van mucho más allá de la propia especie. El suslik es la presa principal de dos rapaces igualmente amenazadas: el águila imperial oriental y el halcón sacre. Proteger las colonias de suslik no es solo conservar una especie de roedor: es sostener buena parte de la base de la cadena trófica esteparia de la que dependen algunos de los depredadores más amenazados de Europa.
Viena, otra vez
La monitorización municipal de 2020 estimó la población de suslik en la ciudad de Viena en unos 14.000 ejemplares, cifra que sube a unos 16.000 si se incluye toda el área metropolitana con sus periferias. Son cifras varias veces superiores a las del hámster europeo en la misma ciudad.
Al norte del Danubio: Stammersdorf, con diferencia el núcleo mayor, en torno a 9.200 animales; los terrenos del hospital militar de Stammersdorf, unos 700; el campo de golf de Süßenbrunn, unos 950; y Gerasdorf, ya fuera del límite municipal, unos 900. Al sur del Danubio, la presencia se concentra sobre todo en el centro de Favoriten y en los terrenos de Austria Power Grid, con cerca de 1.950 animales combinados. Fuera de la ciudad, la refinería de Schwechat y el aeropuerto de Viena suman otros 350.
Un éxito de conservación real: Perchtoldsdorfer Heide
Al suroeste de Viena existe una población aislada, la de Perchtoldsdorfer Heide, gestionada por la asociación de conservación de la naturaleza de Baja Austria. Entre 2015 y 2017 se contaron de media apenas 24 animales, un núcleo demasiado pequeño y demasiado aislado para ser viable a largo plazo.
Entre 2019 y 2021 se trasladaron hasta allí 95 ejemplares adultos procedentes de Wiener Neustadt, a 35 km de distancia, mediante técnicas de liberación suave, gestión sostenida en el tiempo y monitorización regular posterior. El resultado, según el propio estudio que documenta el caso, ha sido una contribución real a la estabilización de la población local.
Es, en pocas palabras, justo lo contrario del caso del hámster europeo en los terrenos del hospital militar de Stammersdorf que contamos en el artículo anterior: allí, unas medidas compensatorias bien intencionadas y ejecutadas según lo previsto no impidieron que la población cayera a menos de una cuarta parte en siete años. Aquí, una reintroducción cuidadosamente planificada parece estar funcionando.
Pero la amenaza no ha desaparecido
Conviene no idealizar el caso vienés. En la zona de recreo de Seeschlacht, en Langenzersdorf, la población de suslik se extinguió hacia 2006-2007, principalmente por la construcción de viviendas adosadas cercanas y la conversión de campos colindantes en huertos intensivos de manzano. La población vecina, en el campus de la Academia de Educación Religiosa de la Archidiócesis de Viena, en Strebersdorf, sigue amenazada: parte del terreno ya se urbanizó en 2007, y en 2021 se discutió un plan para construir entre 900 y 1.000 viviendas adicionales, aunque su ejecución está por ahora paralizada.
Incluso el aparente crecimiento de la población vienesa entre 2015 y 2020 merece cautela. Los propios autores del estudio que documenta estas cifras advierten de que buena parte del aumento observado podría deberse a cambios en la metodología y la cobertura de la monitorización, y no necesariamente a un crecimiento real de la población. Es el mismo tipo de honestidad estadística que conviene aplicar siempre que una cifra positiva parece demasiado buena para no verificarla.
Y hay una vulnerabilidad estructural de fondo, específica de Austria: al tratarse de una población situada en el borde periférico del área de distribución de la especie, su persistencia depende en buena medida de la dispersión y recolonización entre colonias cercanas. Un núcleo aislado que pierde esa conexión con sus vecinos, como le ocurrió durante años a Perchtoldsdorfer Heide, está condenado a la extinción local salvo que alguien intervenga, como finalmente ocurrió.
El suslik de Viena es una historia de conservación genuinamente más esperanzadora que la del hámster europeo con el que comparte ciudad: una reintroducción bien planificada ha demostrado poder estabilizar una colonia al borde de la desaparición. Pero comparte con su vecino la misma lección de fondo: ninguna población urbana, por numerosa que parezca hoy, está a salvo sin gestión activa, financiación sostenida y voluntad política continuada frente a la presión constante del crecimiento de la ciudad.
Fuentes:
Preprint: Hamster (Cricetus cricetus) and ground squirrel (Spermophilus citellus) in the metropolitan area of Vienna, Austria: Urban development vs. species protection. bioRxiv (2024) — biorxiv.org
Ramos-Lara, N., Koprowski, J., Kryštufek, B. & Hoffmann, I. (2014). Spermophilus citellus (Rodentia: Sciuridae). Mammalian Species 46(913): 71-87.
Animal Diversity Web, Spermophilus citellus — animaldiversity.org
Schneiderová, I. & Policht, R. (2011). Alarm calls of the European ground squirrel Spermophilus citellus and the Taurus ground squirrel S. taurensis encode information about caller identity. Bioacoustics 20(1): 29-43.
IUCN Red List, Spermophilus citellus, evaluación publicada en 2024 (fecha de valoración: 27 de enero de 2023). Categoría: En Peligro (EN), criterio A3c.
Redacción Mundo Faunista
Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA
