La cría de reptiles en cautividad ha producido en las últimas décadas una explosión de colores y diseños. Pitones reales con dibujos imposibles, geckos leopardo de tonos limón, dragones barbudos sin escamas. Cada nueva mutación, o «morfo», se cotiza durante un tiempo a precios muy altos y luego se populariza.
Pero algunas de esas mutaciones tienen un coste oculto. Van asociadas a problemas neurológicos, malformaciones, cáncer o muerte embrionaria. Los genetistas llaman a estos genes deletéreos: perjudiciales para quien los porta. Y un sector creciente de la herpetocultura ha decidido que no deben seguir propagándose.
En Mundo Faunista ya contamos el caso del lemon frost, el gecko leopardo que ayuda a estudiar el cáncer. Hoy ampliamos el foco: qué otros morfos están en cuestión y qué está haciendo el propio sector al respecto.
Qué es un gen deletéreo
Un gen deletéreo es una variante genética que reduce la salud, la supervivencia o la capacidad de reproducción de su portador. En los reptiles de cría, muchos de estos genes se seleccionaron sin saberlo, precisamente porque producían un aspecto llamativo. El color y el problema vienen en el mismo paquete.
La razón es biológica. Muchos genes de coloración actúan sobre las células de la cresta neural, un tejido del embrión que da lugar a los pigmentos de la piel, pero también a partes del sistema nervioso, del oído interno y del cráneo. Una mutación que altera los pigmentos puede alterar a la vez esas otras estructuras.
Gen dominante: basta una copia para que se manifieste. Es el caso del spider de la pitón real.
Gen codominante o dominante incompleto: una copia produce un aspecto; dos copias, la forma «super», producen otro, a menudo más extremo.
Forma «super» letal: en algunos morfos, el animal con una copia está sano, pero el que hereda dos copias tiene malformaciones graves o muere en el huevo.
Combinación problemática: dos genes que por separado son inocuos pueden causar problemas al juntarse en el mismo animal.
La política de REPTA
En diciembre de 2023, la Reptile and Exotic Pet Trade Association (REPTA), la asociación británica del comercio de reptiles y animales exóticos, aprobó una política sobre genes deletéreos. Su punto de partida es claro: producir a sabiendas animales con rasgos genéticos perjudiciales no es compatible con una tenencia responsable y ética.
La lista inicial incluía seis morfos. Hoy es bastante más amplia, y se revisa cada seis meses a medida que aparecen nuevas pruebas. Los miembros de REPTA se comprometen a no criar estos morfos, a no venderlos y a no comprarlos para reproducción. Si venden animales de combinaciones de riesgo, deben informar al comprador y conservar un documento firmado que lo acredite.
Un respaldo amplio. La política cuenta con el apoyo de organizaciones veterinarias como la British Veterinary Zoological Society, de entidades del sector como la European Pet Organization y el Companion Animal Sector Council, y de sociedades herpetológicas como la Federation of British Herpetologists, la International Herpetological Society y la British Herpetological Society. También la respalda la campaña Responsible Reptile Keeping.
Los morfos de la lista
La lista de REPTA abarca diez especies. Estos son los morfos que sus miembros no deben criar ni vender, y el problema que se les atribuye.
Pitón real (Python regius)
Spider: anomalía del oído interno que provoca el llamado wobble, un temblor y falta de coordinación de la cabeza.
Super Champagne: combinación letal; muerte embrionaria.
Super Black Pastel: mandíbula poco desarrollada y deformaciones de la columna y la cola.
Super Cinnamon: los mismos problemas que el Super Black Pastel.
Super Hidden Gene Woma: combinación letal; muerte embrionaria.
Champagne × Hidden Gene Woma: problemas neurológicos graves.
REPTA desaconseja además las combinaciones de spider con champagne o con hidden gene woma, y el super spotnose, que con frecuencia produce problemas neurológicos graves.
Otras serpientes
Boa (Boa imperator), Super Motley: problemas metabólicos y vida más corta.
Boa, Super Jungle: mala digestión y vida mucho más corta.
Pitón alfombra (Morelia spilota), Jaguar: temblores neurológicos y dificultad para darse la vuelta cuando queda boca arriba.
Serpiente hocico de cerdo (Heterodon nasicus), Skull Face: anomalías craneales, con malformaciones de la mandíbula y los ojos.
Lagartos
Gecko leopardo (Eublepharis macularius), Enigma: problemas neurológicos que afectan al equilibrio y la coordinación.
Gecko leopardo, Lemon Frost: alta probabilidad de cáncer de piel, los iridoforomas.
Gecko crestado (Correlophus ciliatus), Super Cappuccino y Super Lilly White: anomalías craneales, deformidades de la columna y desarrollo incompleto de las extremidades.
Gecko de cola gorda africano (Hemitheconyx caudicinctus), Super White Out: combinación letal; muerte embrionaria.
Dragón barbudo (Pogona vitticeps), Silkback: piel sin escamas, extremadamente frágil, con problemas para regular la temperatura y sin protección frente a la radiación ultravioleta.
Hay además dos genes «en observación»: el Red Monster del dragón barbudo y el Scoria de la boa. Para ellos, REPTA considera que las pruebas aún no bastan para prohibirlos, y pide testimonios a criadores y veterinarios.
Lo que dice la ciencia
No todos los morfos de la lista tienen el mismo respaldo científico. En algunos casos hay estudios publicados; en otros, la evidencia procede sobre todo de la experiencia acumulada de criadores y veterinarios. Los dos casos mejor estudiados son el spider y el lemon frost.
El spider y el oído interno. En 2014, Mark Rose y David Williams, de la Universidad de Cambridge, describieron en el Journal of Exotic Pet Medicine el síndrome de wobble del spider como un problema de bienestar. Reclamaban para los reptiles el mismo escrutinio que ya reciben las enfermedades hereditarias de perros y gatos.
Años después, un equipo alemán dirigido por J. Matthias Starck, de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, examinó el oído interno de pitones spider con microtomografía computarizada. Encontró canales semicirculares anormalmente anchos y un sáculo, el órgano del equilibrio, más pequeño y deformado, a veces sin sus células sensoriales. Cuanto más deformado el oído, más intenso el temblor. Los autores relacionan la mutación con un desarrollo anómalo de la cresta neural.
El lemon frost y el cáncer. Como explicamos en nuestro artículo anterior, un estudio dirigido por Leonid Kruglyak, de la Universidad de California en Los Ángeles, identificó en 2021 el gen responsable: SPINT1, implicado también en cánceres humanos. Más del 80 % de los lemon frost desarrollan iridoforomas, tumores de las células que dan a la piel su brillo metálico, que pueden extenderse al hígado.
El caso del enigma. El llamado síndrome enigma del gecko leopardo es bien conocido por criadores y veterinarios. Los animales giran en círculos, inclinan la cabeza, pierden el equilibrio o fallan al cazar. Sin embargo, todavía no hay estudios publicados que midan su frecuencia ni su mecanismo. Es un buen ejemplo de un problema evidente en la práctica que la ciencia aún no ha documentado a fondo.
Autorregulación antes que prohibición
Lo más interesante de la política de REPTA es quién la impulsa. No es una organización animalista ni una administración, sino el propio sector: tiendas, criadores y comerciantes. Su argumento es doble. Por un lado, una razón ética: no tiene justificación seguir criando animales con problemas conocidos. Por otro, una razón estratégica: la autorregulación es esencial para mantener la confianza del público y evitar restricciones legislativas impuestas desde fuera.
No es un temor infundado. En Alemania, el artículo 11b de la Ley de Protección Animal prohíbe la llamada Qualzucht, la «cría de tortura»: criar vertebrados cuando se sabe que heredarán rasgos que les causarán sufrimiento. Ese tipo de normas, pensadas al principio para perros y gatos, se aplican cada vez más a otras especies.
La campaña británica Responsible Reptile Keeping lo resume con una idea sencilla: el bienestar es la prueba de una tenencia y una cría responsables. Y añade una recomendación práctica: informarse con especialistas independientes y veterinarios, no con los criadores más mediáticos que promocionan estos morfos.
Qué puede hacer el aficionado.
Informarse antes de comprar un morfo, sobre todo si es nuevo o muy caro.
Preguntar al criador por los problemas conocidos del morfo y de sus combinaciones.
No reproducir animales de los morfos señalados, ni combinaciones que puedan dar formas «super» letales.
Si ya tiene uno de estos animales, cuidarlo y no criarlo. REPTA admite que los ejemplares rescatados se adopten por cuidadores experimentados.
Priorizar la salud y el vigor frente al color: la calidad antes que la cantidad.
Un debate que llega a España
La política de REPTA es británica y solo obliga a sus miembros. Pero el debate es europeo, y tarde o temprano llegará a nuestras ferias y tiendas. La experiencia de otros países enseña que, cuando el sector no actúa, otros lo hacen por él, a menudo con normas mucho más amplias y menos fundadas.
Una lista basada en pruebas, revisada periódicamente, abierta a nuevos datos y elaborada con veterinarios y criadores es una herramienta razonable. Permite separar los problemas reales de los prejuicios, y defender con argumentos la cría responsable de reptiles. El color de un animal nunca debería valer más que su salud.
Fuentes:
REPTA: «Deleterious Gene Policy».
Responsible Reptile Keeping: «Deleterious genes».
Reptiles Magazine: «REPTA announces deleterious genes policy» (20 de diciembre de 2023).
Rose, M. P. y Williams, D. L. (2014). Neurological dysfunction in a ball python (Python regius) colour morph and implications for welfare. Journal of Exotic Pet Medicine, 23.
Starck, J. M., Schrenk, F., Schröder, S. y Pees, M. (2022). Malformations of the sacculus and the semicircular canals in spider morph pythons. PLOS ONE.
Guo, L., Bloom, J., Sykes, S., Kruglyak, L. et al. (2021). Genetics of white color and iridophoroma in «Lemon Frost» leopard geckos. PLOS Genetics, 17(6): e1009580.
Ley alemana de Protección Animal (Tierschutzgesetz), artículo 11b.
Redacción Mundo Faunista
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