Este artículo presenta el contenido del posicionamiento ideológico publicado por la Iniciativa Faunista (faunism.org), una plataforma transversal que define el «Faunismo» como una forma de entender la relación entre los seres humanos, los animales y el medioambiente. El documento original está disponible en seis idiomas y puede consultarse en su web junto con la Declaración Faunista completa.
En el debate público sobre los animales suele haber solo dos bandos disponibles: quien defiende cualquier forma de tenencia, cría o aprovechamiento animal sin matices, y quien rechaza por principio toda relación de los humanos con los animales que no sea de absoluta no interferencia. La Iniciativa Faunista plantea una tercera vía, articulada en un posicionamiento de dieciocho puntos que recorre desde el bienestar animal hasta la caza, pasando por los listados positivos, las especies invasoras y la cultura gastronómica.
El documento se presenta explícitamente como apolítico: una forma de pensar la relación con los animales desde la ciencia y la responsabilidad individual, no como una etiqueta vinculada a ninguna ideología partidista. A continuación, un repaso punto por punto de su contenido.
Bienestar animal: ciencia, no ideología
El primer punto establece la base conceptual de todo el documento: el bienestar animal se define como una ciencia, no como una postura moral. La Iniciativa Faunista lo vincula directamente a las cinco libertades —ausencia de hambre y sed, seguridad, confort físico y térmico, salud y posibilidad de manifestar comportamientos naturales— como el estándar que debe regir cualquier relación de tenencia o cría en cautividad.
Maltrato: rechazo sin ambigüedad, pero con matices necesarios
El Faunismo se declara contrario al maltrato, entendido como crueldad gratuita o deseo de infligir daño innecesario. Pero el documento traza una distinción importante: el sacrificio de un animal de producción al final de su ciclo, o el control letal de una plaga, no equivalen a maltrato si se minimiza el sufrimiento. La comparación que utiliza el texto es directa: tampoco se considera cruel a un depredador que caza a su presa. El posicionamiento defiende además que tradición y bienestar animal pueden y deben compatibilizarse, evolucionando aquellas prácticas en que los animales sufren de forma innecesaria.
Tráfico ilegal frente a comercio legal: una distinción que se olvida con frecuencia
El documento rechaza de forma inequívoca el tráfico ilegal de especies, señalándolo junto con la pérdida de hábitat como los dos factores que más amenazan la biodiversidad. Pero subraya algo que en el debate público se confunde a menudo: que una especie esté protegida no significa que no pueda tenerse, comprarse o venderse legalmente, siempre que los ejemplares procedan de cría autorizada o de capturas reguladas. CITES, recuerda el texto, es precisamente el tratado que define esos límites y que regula y ampara la cría en cautividad de especies amenazadas.
Listados positivos: la pieza más combativa del documento
Es uno de los puntos de mayor calado regulatorio. La Iniciativa Faunista sostiene que los listados positivos, tal como se están planteando legislativamente en numerosos países, tienen como objetivo de fondo restringir la tenencia de animales de compañía a perros y gatos. Frente a esa estrategia, el Faunismo defiende la libertad de tener y criar cualquier especie siempre que exista el conocimiento necesario, se procure su bienestar y no tenga carácter invasor demostrado. La alternativa que propone el documento es la de los listados negativos —centrados específicamente en especies invasoras— como estrategia más realista y posibilista.
Especies amenazadas: ex situ e in situ como un mismo esfuerzo
El posicionamiento defiende la conservación de especies amenazadas como obligación moral colectiva, y aboga por la actuación coordinada entre investigadores, administraciones, zoológicos y criadores privados. La idea central es que el conocimiento adquirido en cautividad —«ex situ»— resulta aplicable a la conservación en el medio natural —«in situ»—, y que las poblaciones cautivas pueden salvaguardar la viabilidad genética necesaria para futuras reintroducciones.
Especies invasoras: tenencia posible, control necesario
El documento mantiene una postura matizada: en principio, cualquier especie puede mantenerse en cautividad privada si se sabe cómo hacerlo, pero cuando está demostrada la capacidad invasora de una especie, es preferible limitar su tenencia para minimizar riesgos ambientales. El Faunismo defiende además que todos los métodos de control, incluidos los letales, deben poder contemplarse cuando es necesario controlar poblaciones invasoras que amenacen la biodiversidad o los cultivos, citando expresamente el caracol manzana, la cotorra argentina y los gatos ferales o asilvestrados.
Animales de compañía: libertad con responsabilidad
El Faunismo defiende la libertad de tener y criar animales de compañía, sosteniendo que prácticamente cualquier especie puede mantenerse de forma responsable en el hogar si se cubren sus necesidades fundamentales. El documento es explícito en su rechazo al abandono, calificándolo de acto cruel e irresponsable, y advierte de las consecuencias que tiene para la biodiversidad la formación de poblaciones asilvestradas.
Criadores: una reserva genética, no un problema
El posicionamiento pone en valor expresamente la labor de los criadores de animales de compañía, ya sean de perros, gatos o cualquier otra especie, destacando que las poblaciones de los centros de cría constituyen una reserva genética de gran valor, potencialmente clave para la recuperación de especies amenazadas. Junto a ese reconocimiento, el documento exige cría responsable como condición innegociable, tanto para criadores profesionales como aficionados, garantizando el bienestar de los reproductores y la idoneidad de los ejemplares que llegan a los hogares.
Comercio de animales de compañía: el papel de los profesionales
El Faunismo considera que el comercio profesional, realizado en instalaciones adecuadas, es la vía más sensata para poner animales al alcance de la población, especialmente en entornos urbanos. El documento subraya el papel asesor que pueden desempeñar los comercios especializados ante los futuros propietarios, y la importancia de una colaboración estrecha entre criadores y comercios.
El documento es contundente en este punto: el ritmo actual de extinción de especies es comparable a los grandes eventos de extinción del pasado, y cada pérdida es irreparable. El Faunismo defiende que la sociedad humana debe asumir su responsabilidad y actuar de forma proactiva para mitigar los efectos perniciosos de sus actividades sobre la biodiversidad.
Caza y pesca: herramienta de gestión, no solo tradición
El posicionamiento defiende la caza y la pesca deportivas como herramientas esenciales para el control poblacional de especies que, sin gestión, generan problemas sanitarios, de seguridad o daños económicos y ecológicos. El documento destaca también su función económica para las poblaciones rurales y su papel en la financiación de reservas naturales en todo el mundo, siempre condicionado a una práctica responsable que minimice el sufrimiento de las presas.
Control de plagas: realismo frente a rechazo «ético» genérico
El Faunismo defiende los métodos letales como, a menudo, la única vía eficaz para controlar especies catalogadas como plaga: alta tasa reproductiva, competencia directa con actividades humanas y papel como vector o reservorio de enfermedades. El documento califica de cerrar los ojos a la realidad cualquier rechazo de esta opción basado en consideraciones puramente éticas, advirtiendo de las consecuencias que tendría una proliferación incontrolada de estas especies.
Educación ambiental: amor por los animales y aceptación de la realidad natural
El documento aboga por transmitir a las nuevas generaciones tanto el amor por los animales como la aceptación de la realidad biológica: que unas especies se alimentan de otras y que el ser humano también necesita aprovechar animales, como ocurre universalmente en la naturaleza desde el origen de los tiempos.
Zoológicos: educación y reserva genética
El Faunismo valora el papel educativo de los zoológicos como último punto de contacto directo de buena parte de la población con la fauna silvestre. El documento señala que la mayoría de los ejemplares actuales han nacido en cautividad, lo que facilita su bienestar cuando las instalaciones son adecuadas, y defiende el papel de los zoos —junto a los criadores privados— como reservorio genético y participantes activos en programas de cría de especies amenazadas.
Libertad alimentaria, gastronomía y producción animal
Tres puntos consecutivos del documento abordan la dimensión alimentaria. El Faunismo defiende la libertad de elección individual para consumir productos de origen animal, apelando a criterios de salud y sostenibilidad y a la base evolutiva de la dieta humana. Pone en valor las culturas gastronómicas como patrimonio heredado de tradiciones milenarias que merece defenderse para las generaciones futuras. Y respecto a los animales de producción, reconoce las razas y estirpes resultantes de la domesticación como patrimonio genético que debe preservarse, abogando por procurar su bienestar y minimizar el dolor en el momento del sacrificio.
Animales de trabajo y mundo rural
El documento reconoce a los animales de trabajo como resultado de una simbiosis histórica entre humanos y determinadas especies, defendiendo la continuidad de las actividades en que siguen resultando imprescindibles. De forma paralela, pone en valor a las personas que desarrollan actividades agrícolas, forestales y ganaderas como guardianas del territorio, de las tradiciones rurales y de la soberanía alimentaria, reclamando para ellas el pleno respaldo de las administraciones públicas.
Sostenibilidad alimentaria basada en evidencia científica
El Faunismo defiende que las decisiones sobre sostenibilidad alimentaria deben fundamentarse en valoración científica, no en opinión o creencia. El documento pone como ejemplo el aprovechamiento de pastos por herbívoros, que considera la forma más eficiente de gestión frente a alternativas basadas en procesos industriales de transformación, abogando en general por el uso eficiente de los recursos alimentarios mundiales con el menor daño posible al medio natural.
Adscripción política: transversalidad declarada
El último punto del posicionamiento insiste en el carácter apolítico de la iniciativa. El Faunismo se define como una forma de relacionarse con los animales y el medioambiente, completamente desvinculada de las preferencias políticas de cada persona, y reivindica reunir en una misma comunidad a personas de afiliaciones políticas diversas, incluidas aquellas que se dedican a la política activa, sea cual sea su partido.
El posicionamiento completo, la Declaración Faunista y la posibilidad de adhesión están disponibles en faunism.org, en español, catalán, inglés, alemán, francés, italiano y neerlandés.
Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.
Fuentes:
Iniciativa Faunista — Posicionamiento ideológico ·
Iniciativa Faunista — Declaración Faunista
