Este artículo está basado en la descripción original de la especie por Ng & Kottelat (2013), publicada en la revista Zootaxa (DOI: 10.11646/zootaxa.3630.2.6).
Desde 1934 el pez gato de cristal forma parte del comercio acuariófilo internacional. Generaciones de aficionados lo han mantenido en sus acuarios, fascinados por una transparencia que permite ver literalmente el interior del animal —el corazón latiendo, la columna vertebral, las vísceras—. Durante todo ese tiempo, prácticamente nadie tenía el nombre correcto de la especie que estaba criando.
Lo llamaron Kryptopterus bicirrhis durante décadas. Más recientemente, algunos autores empezaron a corregir ese nombre por Kryptopterus minor. Ambos estaban equivocados. El pez que aparece en cualquier tienda de acuariofilia con el nombre de «pez gato de cristal» no se describió científicamente hasta 2013, cuando dos ictiólogos resolvieron un malentendido que llevaba ochenta años circulando sin que nadie lo cuestionara seriamente.
Tres especies transparentes, un solo nombre comercial
El género Kryptopterus agrupa varias decenas de especies de siluros asiáticos, la mayoría de cuerpo translúcido u opaco. Pero solo tres son realmente transparentes: K. minor, K. piperatus y la especie que el comercio llamaba indistintamente K. bicirrhis. Las tres viven en zonas geográficas distintas y no se solapan en la naturaleza —K. minor está restringida a Borneo, K. piperatus a Sumatra—, lo que hace todavía más llamativo que se confundieran sistemáticamente en la literatura científica y acuariófila.
El verdadero K. bicirrhis, descrito originalmente en el siglo XIX, es una especie de mayor tamaño y de cuerpo blanquecino, no transparente. Prácticamente nunca ha llegado al comercio de acuarios. Aun así, su nombre fue el que se aplicó al pez gato de cristal desde la primera importación documentada en 1934, y así permaneció en la literatura especializada durante más de medio siglo.
El trabajo de detective de Ng y Kottelat
Heok Hee Ng, del Museo Raffles de Investigación en Biodiversidad de Singapur, y Maurice Kottelat, ictiólogo suizo de referencia en la fauna de agua dulce del sudeste asiático, emprendieron la revisión sistemática del grupo. Su método combinó el trabajo de archivo —examinar fotografías publicadas en revistas de acuariofilia desde 1934, incluyendo las primeras referencias de Innes y los manuales de Axelrod— con el análisis morfológico detallado de ejemplares recolectados directamente en Tailandia.
La comparación reveló diferencias consistentes y medibles. La especie del comercio tiene el cuerpo más esbelto que K. bicirrhis —entre el 16 y el 20% de la longitud estándar en la zona del ano, frente al 21–26% del verdadero bicirrhis—, menos radios en la aleta anal (48–55 frente a 55–67) y menos branquispinas en el primer arco branquial. Frente a K. minor, la diferencia más visible está en el perfil de la cabeza: el pez del acuario presenta una concavidad nucal pronunciada —un hundimiento claro justo detrás de la cabeza— que K. minor no tiene.
Ninguna de las fotografías publicadas en la literatura acuariófila desde 1934 correspondía a K. minor ni a K. piperatus. Todas mostraban la misma combinación de rasgos: la concavidad nucal pronunciada, la profundidad corporal de entre el 19 y el 20% de la longitud estándar y un pedúnculo caudal de entre el 6 y el 7%. Era, sistemáticamente, la misma especie no descrita. Los autores la nombraron Kryptopterus vitreolus, del latín vitreus —de cristal—, en referencia directa a la transparencia que le da su nombre popular.
Dónde vive realmente
Kryptopterus vitreolus es endémica de Tailandia. Habita en los cursos fluviales cortos que desembocan en el golfo de Tailandia al sur del istmo de Kra, así como en ríos similares que drenan la vertiente sureste de las montañas Khao Banthat, en el sureste del país. Existe una mención antigua, sin confirmar, de su presencia cerca de Penang, en Malasia.
El hábitat natural es de aguas de corriente lenta a prácticamente estancada, de color que va del marrón al negro. Su distribución disyunta entre la península malaya y el sureste de Tailandia, con ausencia en el centro del país, es un patrón que comparte con otros géneros típicos de la fauna íctica de la región sundaica, como Trigonostigma o Vaillantella.
Una incógnita que sigue abierta: nunca se ha criado en cautividad
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio, con implicaciones directas para la conservación, es que no existe ninguna evidencia de que K. vitreolus se haya reproducido jamás en cautividad de forma comercial. Todas las fuentes consultadas por los autores —comerciantes y exportadores con décadas de experiencia en la especie— coincidieron en que los ejemplares que llegan al mercado proceden exclusivamente de capturas en el medio silvestre.
Esto sitúa a la especie en una posición de vulnerabilidad poco visible para el aficionado medio. Su área de distribución conocida cubre apenas 40.000 kilómetros cuadrados de cuencas fluviales, y la especie ha sido objeto de capturas comerciales sostenidas durante décadas. Los propios autores del estudio señalan la necesidad de investigar con rigor el efecto que ese nivel de extracción continuado puede estar teniendo sobre las poblaciones silvestres, algo que hasta 2013 era imposible plantear correctamente porque ni siquiera se sabía con certeza qué especie se estaba extrayendo.
El pez gato de cristal en el acuario
Para quien quiera mantenerlo, conocer su identidad correcta no es solo una cuestión taxonómica: ayuda a entender mejor sus necesidades reales. Es un pez de pequeño tamaño —entre 5,5 y 8 centímetros de longitud estándar—, de comportamiento gregario marcado, que debe mantenerse siempre en grupos de al menos cinco o seis ejemplares. En solitario o en grupos reducidos se muestra estresado y tiende a esconderse de forma permanente.
Es exigente con la calidad y estabilidad del agua: prefiere condiciones ligeramente ácidas, con pH en torno a 6,5, dureza baja —idealmente por debajo de 10 °dGH— y temperatura alrededor de los 25 ºC. Ocupa la zona media y alta del acuario, a diferencia de la mayoría de siluros, y aprecia escondites con luz tenue —raíces, vegetación de superficie, zonas de sombra— combinados con áreas de corriente suave donde nadar abiertamente. Es notablemente selectivo con el alimento: prefiere presas vivas pequeñas como larvas de mosquito o de quironómidos y artemia, aunque con paciencia y tiempo puede llegar a aceptar alimento en escamas e incluso a comer de la mano del acuarista.
Dado que no se reproduce en cautividad de forma conocida, cualquier ejemplar de K. vitreolus en una tienda especializada procede, casi con toda certeza, de capturas silvestres en Tailandia. Es un dato que merece tenerse en cuenta a la hora de valorar la procedencia y la sostenibilidad de la compra.
Si el cuerpo es completamente transparente —y no blanquecino ni translúcido— y procede del comercio habitual de acuariofilia, es prácticamente con seguridad Kryptopterus vitreolus. Tanto K. minor como K. piperatus, las otras dos especies transparentes del género, son rarísimas o inexistentes en el comercio internacional. El rasgo más fiable para diferenciarlo de K. bicirrhis —que sí circula ocasionalmente con el mismo nombre comercial por error— es precisamente la transparencia: K. bicirrhis tiene el cuerpo blanquecino, nunca cristalino.
Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.
Fuentes:
Ng HH, Kottelat M (2013) After eighty years of misidentification, a name for the glass catfish (Teleostei: Siluridae). Zootaxa 3630(2): 308–316. https://doi.org/10.11646/zootaxa.3630.2.6
