El gurami de Bintan (Parosphromenus bintan) forma parte del programa de conservación coordinada de Citizen Conservation, que trabaja para establecer una población estable en cautividad de la forma original procedente de la isla de Bintan, al sur de Singapur. El objetivo actual es alcanzar 15 criadores activos y 100 ejemplares en el programa.
El agua del arroyo es oscura, casi negra, teñida por los ácidos húmicos que exhala la turba descompuesta del fondo. El pH ronda el 4,5. La luz llega filtrada por un dosel denso de manglar. En ese medio que parece hostil, casi inhóspito, se mueve un pez de 3,5 centímetros cuyas aletas brillan con un patrón negro-azul-negro que los aficionados han aprendido a reconocer y a buscar: el gurami de Bintan, Parosphromenus bintan.
Es uno de los más de veinte laberíntidos del género Parosphromenus que habitan los arroyos de agua negra del sudeste asiático. La mayoría del público acuarístico nunca ha oído hablar de ellos. Los que los conocen los buscan con la misma devoción con que otros persiguen cíclidos enanos o killis. Y en España se pueden encontrar —con cierta paciencia— en tiendas especializadas que importan con criterio.
Un laberíntido que casi abandonó el laberinto
El género Parosphromenus pertenece al suborden de los laberíntidos, peces que disponen de un órgano auxiliar —el laberinto— con el que respiran aire atmosférico directamente. Es el mismo grupo al que pertenecen los bettas, los gouramis de perla o los gouramis gigantes. Sin embargo, los Parosphromenus han tomado un camino evolutivo propio: su órgano laberíntico está en gran medida reducido y lo usan principalmente para algo muy distinto de respirar. Lo usan para hacer burbujas.
Durante el cortejo, el macho busca un escondite entre las hojas caídas o en la densa red de raíces de la orilla y construye un nido de espuma en el techo de esa cavidad. Allí atrae a la hembra con una danza característica del género: el macho se acerca con la cabeza inclinada hacia abajo, mostrando sus aletas en todo su esplendor. Cuando la hembra entra en la cueva, se produce el abrazo nupcial. El macho fecunda a la hembra en varias ocasiones mientras recoge los huevos y los deposita en el nido. Terminada la puesta, la hembra se marcha y es él quien cuida la progenie hasta que los alevines nadan libremente, unos cuatro o cinco días después de la eclosión.
Los «sexy eyes»: la señal que lo delata todo
Fuera del periodo reproductivo, el gurami de Bintan es un pez discreto, de coloración marrón claro con bandas negras en el cuerpo. Su aspecto puede decepcionar a quien lo vea por primera vez en una bolsa de transporte. Pero cuando el pez entra en celo, ocurre algo que ningún aficionado que lo haya visto olvida fácilmente.
Tanto machos como hembras desarrollan una franja negra vertical en la zona media del globo ocular —distinta de la pupila redonda habitual— que en la jerga acuarística se conoce como sexy eyes. Al mismo tiempo, el macho despliega su coloración completa: el patrón negro-azul-negro de las aletas se intensifica, las pélvicas toman un azul profundo rematado en blanco, y el color del cuerpo vira. La hembra, por el contrario, suele perder su coloración durante la fase reproductiva y se vuelve beige pálida o amarillenta, concentrando toda la atención visual sobre el macho.
El dimorfismo es muy claro una vez los animales están a pleno color. Fuera de ese momento, distinguir machos de hembras requiere experiencia.
La isla y el bosque que se hunde
Parosphromenus bintan fue descrito originalmente de dos localidades: la isla de Bintan —al sur de Singapur, accesible hoy en menos de una hora en ferry— y la isla de Bangka. Citizen Conservation trabaja exclusivamente con la forma nominal de Bintan, y subraya que los ejemplares de Bangka probablemente corresponden a una especie distinta aún sin describir formalmente. Es un detalle que importa: en acuariofilia circulan bajo el nombre comercial Parosphromenus sp. «Bintan» o cf. bintan distintas formas procedentes de localidades dispersas por Indonesia y Sumatra, con variaciones en el patrón de color de las aletas —a menudo rojo vino en lugar de negro en la banda exterior— que no son la especie nominal.
El hábitat de todos ellos es el mismo: los bosques de turba del sudeste asiático, uno de los ecosistemas más amenazados del planeta. Aunque los humedales de turba solo representan alrededor del 3% de la superficie terrestre mundial, almacenan cerca del 30% del carbono total contenido en los suelos. La región indoasiática concentra aproximadamente el 60% de los depósitos de turba tropical. Desde finales del siglo XX, estos bosques se destruyen a un ritmo acelerado para extraer madera tropical y convertir el suelo en plantaciones de palma aceitera. La tala de una sola hectárea de bosque de turba libera una cantidad de CO₂ equivalente a unas mil veces las emisiones de un vuelo de París a Nueva York.
Los mismos bosques de turba que habita Parosphromenus bintan son el hábitat del orangután —la especie bandera de la conservación en la región—, del gibón de manos blancas, del langur plateado, del mono narigudo y del gavial malayo. La diferencia es que el orangután genera campañas internacionales. El gurami de Bintan, no. Por eso su papel como embajador de un ecosistema en peligro es, según Citizen Conservation, tan valioso.
El problema del comercio: la forma correcta es la más rara
El gurami de Bintan tiene una presencia irregular pero real en el comercio acuarístico español. Tiendas especializadas en peces de aguas negras y biotopo lo importan periódicamente, habitualmente bajo la denominación Parosphromenus sp. «Bintan» a un precio que ronda los 17 euros por ejemplar. En la mayoría de los casos se trata de formas cf. bintan procedentes de distintas localidades de Indonesia, con el patrón rojo vino-azul-negro en las aletas, distintas del Parosphromenus bintan nominal que Citizen Conservation cría en su programa.
Esto no convierte esas formas en animales de menor interés para el aficionado —son igualmente exigentes, igualmente fascinantes y igualmente merecedores de cuidado— pero sí tiene implicaciones para quien quiera contribuir al programa de conservación de la especie nominal. Los ejemplares del programa CC proceden exclusivamente de Bintan y tienen trazabilidad documentada.
Cómo mantenerlos: el agua es lo primero
El gurami de Bintan no es un pez para principiantes, pero tampoco es inaccesible para un aficionado con experiencia en especies que requieren agua blanda y ácida. La clave está en los parámetros: el agua debe ser muy suave, con una conductividad entre 0 y 90 µS/cm, un pH entre 4 y 5,5 y una dureza carbonatada de 0 a 2 ºdKH. Son condiciones que en muchas partes de España se consiguen más fácilmente que en el norte de Europa, gracias a la disponibilidad de agua osmotizada o de lluvia como base.
Para una pareja basta un acuario de 10 litros, bien estructurado. Para un grupo, la recomendación es a partir de 30 litros. La decoración debe incluir abundantes escondites: hojas secas en el fondo —que además liberan taninos y contribuyen a acidificar el agua—, ramas finas y cavidades donde los machos puedan construir sus nidos. El musgo de Java es una planta adecuada. La filtración debe ser suave: una bomba pequeña o un filtro de mochila a baja potencia, dado que estos peces viven en aguas casi estancadas en la naturaleza.
Alimentación: solo alimento vivo
Este es el punto más exigente del mantenimiento y el que más abandonos provoca. El gurami de Bintan no acepta alimento seco en condiciones normales. Algunos aficionados consiguen adaptarlos con paciencia, pero es la excepción. La regla es ofrecerles exclusivamente alimento vivo o congelado de tamaño adecuado a su boca: nauplios de artemia, moina, copépodos, ostrácodos, grindal, dafnia pequeña, larvas de mosquito y similares. Quien no pueda garantizar el suministro regular de alimento vivo no debería adquirir esta especie.
La reproducción en cautividad
Con los parámetros correctos y una alimentación adecuada, la reproducción se produce de forma bastante espontánea. El macho busca una cavidad adecuada —el envés de una hoja de almendra india en el fondo, el interior de un tubo de PVC, una grieta en la madera— y construye el nido de burbuja. Los huevos eclosionan en 2 o 3 días. Los alevines inician el nado libre entre el cuarto y el quinto día. La cría de los alevines es el momento más delicado: necesitan infusorios o nauplios recién eclosionados de artemia durante las primeras semanas.
Pese a que la especie aparece con cierta regularidad en el comercio, reproducirla con éxito no es trivial. Por eso el Proyecto Parosphromenus —que trabaja en coordinación con Citizen Conservation— lleva años construyendo y compartiendo protocolos de cría para evitar que las poblaciones en cautividad se extingan silenciosamente en los acuarios de los aficionados, como ha ocurrido con otras especies del género tras su introducción en el hobby.
¿Quieres participar en la conservación de esta especie? Citizen Conservation coordina criadores privados en toda Europa bajo protocolos científicos. La inscripción como criador es gratuita. Más información en citizen-conservation.org. El Proyecto Parosphromenus, socio del programa, centraliza información sobre localidades, cuidados y poblaciones en cautividad en parosphromenus-project.org.
Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.
Fuentes:
Citizen Conservation — Bintan gourami ·
Claudio Serna — Parosphromenus bintan (FiremouthAquaristic) ·
Little Tree Design Biotopes — ficha de especie ·
Parosphromenus Project
