En la primera parte de esta serie, Francisco Javier Rodríguez Penedo explicaba cómo organiza el agua, la ventilación y las vacaciones en su aviario gallego durante el verano. En esta segunda entrega, cámara en mano, recorre las propias instalaciones y muestra sobre el terreno cada uno de esos elementos.
La entrada: manzanas para reforzar la hidratación
Nada más entrar, lo primero que se ve es una buena cantidad de manzanas repartidas junto a la comida. Rodríguez las incorpora como refuerzo de hidratación para los pájaros, un complemento a la ingesta de agua en los días de más calor.
Amazonas, guacamayos y mucha vegetación
El recorrido pasa primero por las jaulas de las amazonas de menor tamaño y, más adelante, por las boladeras exteriores dedicadas en exclusiva a los guacamayos. Todo el aviario está muy poblado de plantas, y no es una cuestión estética: la vegetación da intimidad a los pájaros y amortigua el ruido, tanto el que generan ellos entre sí como el del entorno.
Una zona para los que no tienen pareja
Rodríguez señala, con humor, una zona que él mismo bautiza como la de los solteros, viudos, separados y parejas que no se llevan bien: el espacio donde quedan los ejemplares que en ese momento no están emparejados, por la razón que sea.
También muestra el protocolo que sigue con los ejemplares recién llegados al aviario: en lugar de sacarlos directamente al exterior desde el primer día, los mantiene protegidos y solo los traslada a las jaulas exteriores más adelante, ya aclimatados.
Bebederos de chupete y aspersores en cada jaula
Todos los bebederos del aviario son automáticos, de chupete: basta con que el pájaro los toque para que salga el agua, sin necesidad de rellenarlos a mano. Encima de cada jaula hay además aspersores conectados a una instalación de agua corriente que recorre todo el techo, con circulación constante para evitar que el agua se caliente con el calor del verano.
Rodríguez hace una demostración en directo: activa los aspersores y se ve el agua cayendo sobre cada jaula, disponible para que los pájaros se refresquen cuando lo necesiten.
Otra vez, las restricciones de agua
Esos aspersores admiten un programador horario, pero Rodríguez los mantiene en manual. El motivo es el mismo que ya explicó en la primera parte de esta serie: las restricciones de agua vigentes en Galicia, que le obligan a dosificar el riego con criterio en lugar de dejarlo en automático.
Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.
Fuente: Francisco Javier Rodríguez Penedo, vídeo «Cuidados veraniegos del aviario (Parte II)», canal de Federación FAUNA
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