Pocas noticias me alegran tanto como las que llegan del campo con una Terrapene en las manos. Esta semana, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) ha anunciado un hallazgo esperado. Son los primeros registros verificados de la tortuga de caja mexicana, Terrapene mexicana, en el estado de Puebla.
Llevo unos treinta años manteniendo y criando tortugas de caja. En mi libro sobre el género dediqué buena parte del trabajo a las especies mexicanas. Por eso quiero contar a los lectores de Mundo Faunista qué se ha encontrado, por qué importa y qué preguntas quedan abiertas.
Tres tortugas en la Sierra Norte
El hallazgo se produjo entre febrero y marzo de 2026 en el municipio de Francisco Z. Mena, en la Sierra Norte de Puebla. Lo firman Juan Ricardo Cruz Aviña y Roberto Alcázar Reyes, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la BUAP. Cruz Aviña dirige el Laboratorio de Medicina para la Conservación de Fauna Nativa «Dr. Gustavo Casas Andreu».
Han colaborado Leopoldo Islas Flores, de la Universidad Autónoma del Estado de México, y Rodrigo Macip Ríos, de la UNAM en Morelia. También Anahí Güizado Rodríguez, del Instituto Tecnológico Superior de Zacapoaxtla, y estudiantes de Fauna Silvestre de la BUAP. Y algo que quiero destacar: la ayuda de los vecinos de la zona.
Los investigadores encontraron tres ejemplares mediante muestreos sistemáticos: un macho subadulto, una hembra adulta y un macho adulto robusto, de colores vivos. Vivían en manchas de vegetación secundaria y pequeñas zonas de ribera, dentro de un paisaje transformado por la agricultura y la ganadería.
Especie: Terrapene mexicana, tortuga de caja mexicana
Localidad: municipio de Francisco Z. Mena, Sierra Norte de Puebla (México)
Fechas: febrero y marzo de 2026
Ejemplares: tres (un macho subadulto, una hembra adulta y un macho adulto)
Ampliación del área conocida: 39,2 km en línea recta desde el registro más cercano, en Tuxpan (Veracruz)
Hábitat: vegetación secundaria y riberas en un paisaje agropecuario
Equipo: Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la BUAP, con UAEMéx, UNAM e ITS de Zacapoaxtla
Por qué importa
Terrapene mexicana se conocía de Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí y, más recientemente, Hidalgo. Los nuevos registros amplían su área conocida 39,2 kilómetros en línea recta desde la localidad más cercana, en Tuxpan. Y añaden una especie más a la lista de tortugas de Puebla.
Puede parecer poca distancia, pero no lo es. Las tortugas de caja son animales discretos, de vida larga y movimientos cortos, que pasan buena parte del día ocultos entre la hojarasca. Muchas lagunas en sus mapas de distribución no reflejan su ausencia, sino la falta de muestreos. Este trabajo rellena uno de esos huecos en la Sierra Norte.
Que los ejemplares aparecieran en un paisaje agrícola y ganadero es, además, una buena y una mala noticia. Buena, porque demuestra que la especie aguanta en mosaicos de vegetación secundaria. Mala, porque esas poblaciones dependen de pequeños refugios que pueden desaparecer con cualquier cambio de uso del suelo.
Una especie con historia taxonómica
Para entender el hallazgo conviene recordar de dónde viene el nombre, porque la taxonomía de estas tortugas ha cambiado varias veces en poco tiempo.
Durante décadas, la tortuga de caja mexicana se trató como una subespecie de la tortuga de caja común: Terrapene carolina mexicana. En 2013 se propuso separarla de T. carolina como especie propia, Terrapene mexicana, que incluía tres formas: la mexicana del noreste del país, la de Yucatán y la tortuga de caja de tres dedos de Estados Unidos.
En 2025, la décima edición de Turtles of the World, la lista de referencia del grupo de especialistas en tortugas de la UICN, dio un paso más. Separó esas tres formas en tres especies distintas: Terrapene mexicana, Terrapene yucatana y Terrapene triunguis. Con este criterio, T. mexicana queda restringida al noreste de México, que es justo lo que recoge la nota de la BUAP.
Por qué en mi libro sigue siendo Terrapene carolina
Nunca he visto demasiado claro ese movimiento, ni la forma de separar especies que hay detrás. Por eso, cuando publiqué mi libro en español en 2022, preferí mantener la denominación de Terrapene carolina para todas ellas. En sus páginas, la tortuga de caja mexicana aparece como Terrapene carolina mexicana.
En este artículo uso Terrapene mexicana porque es el nombre que emplean los investigadores de la BUAP y la lista de referencia actual. Pero conviene tenerlo presente: esto es lo que se acepta hoy, y mañana la taxonomía de estas tortugas puede volver a cambiar. En su libro de tortugas de México, John Legler resolvía esta cuestión de forma sencilla y directa: todos sabemos de qué tortugas estamos hablando.
North American Box Turtles. The Genus Terrapene, de Txema López (Fardatxo Ediciones, 2025). Esta edición en inglés está actualizada respecto a la edición en español de 2022. Tapa dura, 540 páginas y más de 600 imágenes, con un amplio tratamiento de las tortugas de caja mexicanas.
Idioma: por ahora, solo está disponible en inglés.
Puedes comprarlo en la web de Fardatxo Ediciones.
Lo que viene ahora
Los investigadores anuncian estudios genéticos para conocer el estado de la población y su posición taxonómica. Me parece un paso necesario, sobre todo en un grupo cuya clasificación sigue en discusión, y estaré muy pendiente de sus resultados.
Dos matices de criador
La nota de la universidad describe al macho adulto como el ejemplar más grande registrado en el país. Será interesante conocer sus medidas cuando se publiquen, porque el tamaño varía mucho entre poblaciones y entre sexos.
Cruz Aviña comenta también que estas tortugas son terrestres y parecidas a las del desierto. El aspecto puede recordar a las tortugas de caja de zonas áridas, pero T. mexicana es una especie de ambientes tropicales y subtropicales relativamente húmedos de la vertiente del Golfo.
Lo que puede aportar el aficionado
Las tortugas de caja mexicanas son poco conocidas incluso en la literatura especializada. Gran parte de lo que sabemos de su reproducción, su crecimiento y sus necesidades procede de quienes las mantenemos desde hace décadas. Lo hemos aprendido en contacto con colegas de Europa y de México.
Este hallazgo demuestra que la colaboración funciona: universidades, estudiantes y vecinos de la zona han trabajado juntos para documentar la especie. Ojalá se sumen también los criadores. Los datos de cría en cautividad pueden ayudar a interpretar lo que se ve en el campo, y viceversa.
Espero, además, que los resultados se publiquen con todo detalle, localidades incluidas. Ocultar los datos de distribución en la literatura científica lastra el conocimiento y deja la información en manos de unos pocos elegidos de la Administración. Cuanta más gente pueda consultar y contrastar esos datos, más sabremos de estas tortugas.
El argumento habitual para esconderlos es el miedo a los furtivos. Pero todo indica que, en muchos casos, quienes trafican con fauna conocen esas localidades mucho antes que los científicos. Ocultarlas no protege a las tortugas; conocerlas debe servir precisamente para reforzar la vigilancia sobre el terreno.
Que la tortuga valga más viva que muerta
México cuenta con una herramienta que pocos países tienen: las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre, las UMA. Este sistema permite criar especies silvestres para la repoblación y para el comercio legal, bajo los controles adecuados.
Para los habitantes de la Sierra Norte de Puebla que quieran colaborar, una UMA de tortugas de caja podría ser un valor añadido. La clave es que la tortuga valga más viva que muerta. Y que el monte donde vive valga más como hábitat de la especie que transformado en campo de cultivo o en pasto para el ganado.
Las especies bandera sirven precisamente para eso: para conservar los hábitats a través de un animal que la gente reconoce y aprecia. Pero los vecinos no pueden verlas como un obstáculo para su porvenir. Si la protección de una tortuga se traduce solo en prohibiciones, quien vive de la tierra acabará viéndola como un problema.
Las actividades económicas guían al ser humano, y mucho más en escenarios de subsistencia. Milton Friedman defendió durante toda su vida una idea sencilla: las personas responden a incentivos. La conservación que funciona es la que logra que proteger a una especie sea también rentable para quienes conviven con ella.
Felicito al equipo de la BUAP y a los vecinos de Francisco Z. Mena. Cada nueva localidad de Terrapene es una pieza más de un puzle que todavía estamos lejos de completar.
Autor de un libro sobre las tortugas de caja americanas del género Terrapene (Fardatxo Ediciones). Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.
Fuentes:
Boletines BUAP: Investigadores BUAP registran nuevos ejemplares de tortuga en el estado de Puebla (19 de octubre de 2026) ·
Reto Diario, 19 de octubre de 2026 ·
El Incorrecto, 20 de octubre de 2026 ·
Terrariotecnia: Las tortugas de caja americana, el género Terrapene ·
TTWG (2025). Turtles of the World: Annotated Checklist and Atlas, 10.ª ed. Chelonian Research Monographs 10
