Este artículo fue publicado originalmente en el blog Iberozoo por Juan Manuel Gómez, doctor en Biología y presidente de la Federación FAUNA, y se reproduce en Mundo Faunista con autorización expresa del autor.
Desde hace bastante tiempo en algunos de los grupos de WhatsApp de animales en los que participo estamos compartiendo noticias y fotos de asociaciones animalistas en las que vemos sus críticas a nuestra afición y a la cautividad de animales exóticos. Muchas asociaciones y también particulares critican a los zoos. Curiosamente los mismos particulares alaban a los «refugios» y «santuarios» de fauna salvaje —denominación que, por cierto, no aparece en la legislación actual— como la panacea de la conservación y el bienestar animal.
El zoo está mal, el santuario está bien: ¿por qué?
Un ejemplo de «santuario» es el de AAP Primadomus, proyecto apadrinado por Jane Goodall, que hace sin lugar a dudas una gran labor en la recuperación de fauna exótica, manteniendo en buenas condiciones a varios chimpancés procedentes de la investigación contra el SIDA. Pero esta fundación es también una de las que trabaja a favor del listado positivo, con el que se pretende prohibir la tenencia de especies exóticas por particulares.
Lo que estos movimientos animalistas suelen incluir en sus redes son imágenes muy bien enfocadas de animales en zoológicos en las que se ven rejas, sombras y dando una idea general de que el animal está mal. Jamás sacan una fotografía en la que se vea el hábitat completo, el cielo o el espacio real del que dispone. De las instalaciones de los santuarios, en cambio, solo salen buenos encuadres: hierba, sol, compañía. Rara vez aparecen junto a verjas o muros.
Es un buen trabajo para la captación de seguidores —y de fondos— en las redes sociales. Pero ¿qué es exactamente un «refugio» o un «santuario»? ¿En qué se diferencia de un zoo?
Las instalaciones son idénticas
Muchos santuarios no permiten visitas públicas —legalmente son instalaciones para el mantenimiento de por vida de animales que no pueden exponerse al público ni cederse a otros centros que no sean igualmente refugios—. En el caso de AAP Primadomus las visitas son guiadas, en grupos reducidos «para que los animales no se estresen». No conozco sus instalaciones, pero estoy seguro de que sus biólogos y veterinarios son buenos profesionales, como lo son los de cualquier zoo. Hay que serlo, porque para trabajar con animales así no vale cualquiera.
Ahora bien, si vemos los vídeos de sus propias instalaciones, la pregunta es inevitable: ¿cuál es la diferencia entre esta instalación y la de un zoo? Ninguna. ¿Las técnicas de manejo que se usan son diferentes a las de un zoo? No. ¿De dónde se saca la información para el manejo, el enriquecimiento ambiental, la alimentación, las técnicas veterinarias? Del mismo sitio que los profesionales de los zoos: las publicaciones científicas de instituciones zoológicas, cuya experiencia sirve para la conservación de especies y el rescate de fauna herida.
Estoy seguro de que los despachos de los biólogos y veterinarios de los santuarios son indistinguibles de los de los zoos: los mismos equipos, los mismos libros, los mismos instrumentos. La conclusión es básica, e igual para los animalistas va a ser una «sorpresa»:
Las instalaciones de un «santuario» son iguales que las de un zoológico.
El argumento económico: ¿quién no tiene ánimo de lucro?
Para los animalistas, los zoos son «moralmente reprobables» porque exponen a los animales a cambio de dinero, mientras que un «santuario» lo hace «por amor a los animales y sin ánimo de lucro». Bien. En el caso de AAP Primadomus, tanto en el portal de transparencia de la UE como en su propia web se habla de su presupuesto anual:
- Presupuesto general: 9.037.500 €
- Financiación pública: 932.164 €
Con 8 millones de euros en donaciones y casi otro millón en subvenciones de la Unión Europea, no hace falta tener visitas. Con eso, un grupo de personas que aman a los animales tiene asegurado el bienestar de los mismos, los sueldos y cualquier necesidad de mantenimiento. El cierre decretado por la pandemia no les afectó lo más mínimo en sus actividades —no como a los «malísimos» zoos, que ese año vieron reducidos sus ingresos y tuvieron serias dificultades para mantenerse—.
La contradicción irresoluble: ¿es mala la cautividad o no?
Aquí llegamos al nudo del argumento. ¿La cautividad es mala para los animales? Si la respuesta es que no, ¿cómo pueden los animalistas criticar a los zoos? ¿Por qué la tenencia de un animal en cautividad por un particular sería mala si el animal está bien cuidado?
Pero si la respuesta es que sí —que sufren en cautividad, como sostienen algunos y defiende Eurogroup for Animals, el lobby animalista del que AAP Primadomus forma parte—, entonces que alguien me explique cómo pueden publicar lo bien que están sus animales en los santuarios mientras que en los zoos están fatal. ¿Acaso la cautividad es mala solo si en la puerta pone «zoo»? ¿Si pones «refugio» o «santuario» los animales mágicamente son felices? ¿O es que los animales sufren y los gestores de los santuarios piden dinero para mantenerles sufriendo en su propio beneficio?
Los zoos también rescatan animales
El simple hecho de que los santuarios rescaten animales no les diferencia de los zoos, porque los zoos hacen exactamente lo mismo: reciben cada año animales procedentes de decomisos, fauna salvaje accidentada y animales procedentes de particulares que no pueden seguir haciéndose cargo de ellos.
Una cosa que me ha llamado la atención de AAP Primadomus es que en su web explican que en 2019 encontraron un nuevo hogar a casi 100 animales —algo extraordinario y una gran noticia—. Pero ¿dónde los mandaron? A otros santuarios y… a zoos. Leones enviados al zoo de la Isla de Wight, lobos enviados al Zoológico de Bratislava. ¿Qué dicen al respecto los amantes de los santuarios que odian a los zoos? Absolutamente nada, supongo.
Conclusión
Soy de los que opinan que los buenos refugios de fauna hacen falta tanto como los buenos zoos, y que si mantienen animales decomisados y propiedad del Estado deberían recibir subvenciones por ello —tanto zoos como santuarios—. Pero eso no ocurre: solo los santuarios reciben dinero, por motivos meramente ideológicos.
Las ideologías extremistas de cualquier tipo son una mala idea. Hay un animalismo radical que lo es —y a veces con cargo y dinero público—. Legislar en temas científicos usando la ideología en vez de la ciencia es reprobable. Ni todo es blanco ni todo es negro, y todos hacen cosas bien que imitar y cosas mal que corregir.
Los que se atreven a dar lecciones morales al resto deberían mirarse primero al espejo. Deberían respetar a los que mantienen animales con sus propios ingresos —incluidos los aficionados— y la economía que mueve esa afición, sin la que no habría empresas que cultivan alimento vivo y sin las cuales no podrían alimentarse los animales en proyectos de conservación. Y por supuesto deben respetar a los zoos, que son los que de verdad trabajan en la conservación de fauna —no solo en el mantenimiento de unos individuos, sino en la salvaguarda de especies completas— y que son los que, en el fondo, les han enseñado a ellos a hacer lo que hacen: mantener un zoo.
Alberto Díaz, portavoz de Infozoos, me escribió para aclarar que la Coalición INFOZOOS nunca ha sido crítica con el concepto y el papel social de los zoos ni ha dudado del efecto beneficioso para la conservación de las especies aportado por su función conservacionista. Siendo así, incluyo una disculpa si se han sentido molestos. No obstante, me consta que en charlas de algunos de sus miembros han sido muy contrarios a los mismos. Si era a título personal, no representa la opinión de la coalición, y su portavoz tiene razón. Mis disculpas a dicha Coalición.
A mediados de noviembre de 2021, AAP Primadomus pedía calcetines porque su gasto en invierno era muy alto… cuando según sus cuentas oficiales disponían de casi 24,5 millones de euros. Un zoo privado que tiene fondos públicos y no realiza una sola labor de conservación. ¿De verdad hay todavía quien piensa que el animalismo no es un negocio?
Doctor en Biología. Cuidador de animales de zoológico especializado en reptiles y anfibios. Educador e intérprete ambiental. Presidente de la Federación FAUNA.
Blog: iberozoo.blogspot.com | federacionfauna.org
Artículo publicado originalmente en octubre de 2020. Reproducido en Mundo Faunista con autorización expresa del autor. Las opiniones expresadas son exclusivamente del autor y no representan necesariamente la posición editorial de Mundo Faunista.
Fuente original: iberozoo.blogspot.com