La Coalición para el Listado Positivo mantiene una web, listadopositivo.org, que se presenta como un espacio de información para ciudadanos, periodistas y legisladores. La hemos revisado página a página: la portada, sus secciones divulgativas, sus documentos de referencia, su formulario de «colaboración ciudadana» y sus noticias.
El resultado es un catálogo de medias verdades. Hay países que figuran como ejemplo sin tener listado positivo. Hay cifras sin fuente que ni siquiera coinciden entre una página y otra. Hay una sentencia celebrada sin contar lo que dice. Y hay, sobre todo, silencios. Desde la Federación FAUNA llevamos años estudiando estos sistemas en Europa, y creemos que los lectores merecen la otra mitad de la historia.
Quién está detrás
La coalición la forman tres organizaciones animalistas: AAP Primadomus, ANDA y FAADA. ANDA es, además, la representante española de Eurogroup for Animals. Es el lobby con sede en Bruselas que impulsa los listados positivos en toda la Unión Europea. Eurogroup ha recibido financiación millonaria documentada de Open Philanthropy, hoy Coefficient Giving, una fundación estadounidense.
Nada de esto aparece en la web. No hay una sola línea sobre cómo se financia la coalición ni sobre la relación de sus miembros con Eurogroup. Para una campaña que pide transparencia al sector, es un punto de partida curioso.
Tampoco ayudan sus «documentos de referencia». Son informes de Eurogroup, un folleto de AAP y algún documento sin autoría. Se suma una encuesta de opinión que Eurogroup y AAP encargaron a la consultora Savanta ComRes. No hay un solo trabajo científico revisado por pares ni un solo informe oficial de un Gobierno. La coalición se cita a sí misma.
Un mapa europeo inflado
La web enumera los países que tendrían listado positivo: Bélgica, Noruega, Chipre, Luxemburgo, Italia, Malta, Croacia, Lituania y Países Bajos. Añade que España, Francia, Finlandia, Portugal y Eslovenia habrían «adoptado» el sistema. No aporta ni una sola referencia normativa.
Italia no tiene un listado positivo general
El caso italiano es el más llamativo. La norma italiana restringe los animales salvajes capturados en la naturaleza. No afecta a los animales criados en cautividad, que son precisamente los que tenemos los aficionados y los criadores en España. Presentar a Italia como ejemplo de lista cerrada de especies es, sencillamente, engañoso.
Cinco países que no lo tienen
La afirmación sobre los otros cinco países es incorrecta. A día de hoy no hay listados positivos vigentes ni en Francia, ni en Finlandia, ni en Portugal. Y decir que están en fase de desarrollo es demasiado benévolo, porque están muchos en fase de planteamiento. No se sabe ni por dónde empezar.
Eslovenia tampoco tiene un listado positivo en vigor. Lo sabemos de primera mano, porque desde la Federación FAUNA hemos colaborado con nuestros colegas eslovenos.
¿Y España? Lo único que existe es un proyecto de Real Decreto que salió a consulta pública con plazo hasta el 8 de mayo de 2026. La propia coalición lo llama «borrador» en el texto, aunque su titular asegura que «se publica en España el Real Decreto». Un proyecto en consulta no es un sistema adoptado, y además, está en una fase demasiado inicial. No se puede vender la piel del oso antes de matarlo.
El país que la web no menciona
Falta también un país en ese mapa, pero como intento fallido: Alemania. La coalición de Gobierno de Olaf Scholz llegó a proponer un listado positivo, pero el Gobierno cayó a finales de 2024 sin aprobarlo. El actual Gobierno de Friedrich Merz tampoco lo ha hecho. La mayor economía de la Unión, con una enorme tradición de cría, sigue sin listado positivo, ni lo quiere. Ese dato no encaja en el relato.
La sentencia neerlandesa, leída a medias
La coalición celebra que «la Lista Positiva sigue en vigor en Países Bajos». Es cierto, y conviene reconocerlo. El 28 de mayo de 2026, el College van Beroep voor het bedrijfsleven (CBb), el tribunal administrativo neerlandés en materia económica, mantuvo la lista. Avaló su metodología y consideró que respeta el Derecho de la Unión y el principio de precaución.
Lo que la web no cuenta es qué contiene esa lista y qué más dijo el tribunal.
Especies evaluadas: 314
Especies admitidas: 30
Especies excluidas: 284
Lo que ordena el tribunal: que el ministro reconsidere cinco especies cuya exclusión no motivó suficientemente, entre ellas la chinchilla y el hámster ruso
Recurrentes: la asociación del comercio de animales de compañía y la Stichting Platform Verantwoord Huisdierenbezit, entre otros
El dato importa, y mucho, en España. En su nota sobre el proyecto de Real Decreto, la coalición tranquiliza a las familias. Asegura que el listado «no afectará a la inmensa mayoría de los animales actualmente presentes en los hogares» y cita expresamente a los hámsteres. Sin embargo, en el modelo holandés que pone de ejemplo, la chinchilla y el hámster ruso quedaron fuera. Hizo falta un tribunal para obligar al Gobierno a reconsiderarlo.
Hay otra lección que la web calla. Países Bajos aprobó la base legal de su sistema hace más de una década y todavía hoy solo tiene lista para mamíferos. Si así funciona el modelo de referencia, ¿qué cabe esperar de un sistema que en España pretende abarcar reptiles, anfibios, aves, peces e invertebrados?
Ciencia prometida, informes inexistentes
La coalición repite que el listado español se elaborará «basándose en criterios científicos» y que valorará «objetivamente» los riesgos. Es una promesa sobre el futuro. Lo que no explica es qué ha pasado hasta ahora.
La Ley 7/2023 permitió, en su disposición transitoria segunda, prohibir con carácter cautelar la tenencia de especies mientras no existiera el listado. Desde la Federación FAUNA pedimos los informes de evaluación de riesgos que justificaban esas prohibiciones. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno resolvió a nuestro favor en el expediente 2631/2025. Después, el 7 de mayo de 2026, la Secretaría de Estado confirmó que esos informes no existen.
Es decir, se ha prohibido primero y sin la ciencia que se promete para después. Una web que presume de rigor debería contarlo. No lo hace.
Pandemias y cifras sin fuente
Una de las noticias más recientes de la coalición se titula «Animales exóticos en casa. El riesgo invisible de la próxima pandemia». Es un buen ejemplo de cómo se construye un mensaje con materiales ciertos y conclusiones que esos materiales no sostienen.
El estudio de Science
La coalición cita un estudio publicado en Science en 2026. Es un trabajo serio. Cruza cuarenta años de datos del comercio de fauna con registros de patógenos. Concluye que los mamíferos salvajes comercializados tienen 1,5 veces más probabilidad de compartir patógenos con los humanos que los no comercializados. El riesgo es mayor en el comercio ilegal y en el de animales vivos.
Pero el estudio trata de mamíferos silvestres. No distingue a los animales criados en cautividad, y el listado positivo español afectaría sobre todo a esa cría legal. Hay un hallazgo que la coalición no destaca: el riesgo crece con el tiempo que una especie de mamíferos capturados pasa en el mercado. Eso apunta a la trazabilidad, al control sanitario y a la lucha contra el comercio ilegal. No apunta a prohibir la cría legal, que es la alternativa a la captura.
El informe del PNUMA
La web cita al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Según la coalición, señala «al mascotismo de animales exóticos como uno de los siete causantes principales» de las zoonosis. No es exacto. El informe de 2020 enumera siete factores. El que guarda relación es el aumento del uso y la explotación de la fauna silvestre. Es una categoría amplísima, que incluye la carne de caza, los mercados de animales vivos y la extracción. Convertirla en «mascotismo exótico» es reescribir la fuente.
Cifras que no cuadran
La coalición repite que alrededor del 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas. La cifra circula mucho y es, a grandes rasgos, correcta. Pero esas zoonosis proceden de forma abrumadora del ganado y de la fauna silvestre en libertad, no del terrario o el aviario de un aficionado.
Con las especies invasoras ocurre algo peor. En la portada, su coste para la Unión Europea es de entre 12.000 y 20.000 millones de euros al año. En otra sección de la misma web, de 13.500 millones. Ninguna de las dos cifras lleva fuente. Además, ambas engloban plantas, insectos, plagas agrícolas y fauna introducida por cualquier vía, no solo la procedente de animales de compañía.
Cría en cautividad y CITES: el gran silencio
En toda la web, «fauna salvaje», «tráfico» y «cría» aparecen como si fueran lo mismo. La cría en cautividad se presenta como un coladero para el tráfico ilegal, sin un solo dato que lo respalde.
La realidad va en sentido contrario. Un animal criado en cautividad, con trazabilidad documentada, compite con el capturado en la naturaleza y le quita mercado. Es la lógica de las Unidades de Manejo Ambiental mexicanas. El animal debe valer más vivo que muerto, y la cría legal desplaza al furtivo.
La web describe CITES como un convenio que solo regula «ciertas especies vulnerables». Es una simplificación interesada. La Unión Europea aplica CITES a través del Reglamento 338/97. Es uno de los sistemas de control del comercio de fauna más exigentes del mundo, con permisos, certificados y trazabilidad por ejemplar. Ni siquiera el Apéndice I prohíbe el comercio de ejemplares criados en cautividad. Lo regula, y ahora con un nuevo registro obligatorio de criadores en la Secretaría CITES.
Lo que dijo el Tribunal de Justicia: Andibel
Cualquier debate serio sobre listados positivos en la Unión Europea tiene que citar un caso. Es la sentencia Andibel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (asunto C-219/07, 2008). La web de la coalición no lo menciona ni una vez.
Andibel admitió el listado positivo belga, pero con condiciones estrictas. Los criterios de elaboración deben ser objetivos, transparentes y no discriminatorios. Tiene que existir un procedimiento accesible para pedir que se incluya una especie. Y las negativas deben estar motivadas y poder recurrirse ante los tribunales.
Esas condiciones son las que permiten a un Estado restringir el comercio sin vulnerar la libre circulación de mercancías. Callarlas permite vender el listado positivo como algo que se aplica sin más. En España hay que añadir otro límite: el comercio exterior es competencia exclusiva del Estado, según el artículo 149.1.10 de la Constitución, que no reclama la ley 7/2023.
Presión de lobby: formularios, portavoces y anécdotas
Más allá de los contenidos, la web es una herramienta de presión, y conviene describirla como tal.
Ciudadanos inspeccionando tiendas
La sección de «colaboración ciudadana» pide a los particulares que visiten tiendas de animales y rellenen un formulario. Piden la fecha, los datos del establecimiento y las especies a la venta. También, si la tienda informa del origen y el precio, y fotos si es posible. Los datos llegan a «cualquier miembro de la Coalición», y la web no explica para qué se usarán.
Son comercios que operan legalmente, con sus licencias y bajo la inspección de las administraciones competentes. Una parte interesada en un proceso normativo organiza su vigilancia informal. Cada lector puede sacar sus conclusiones.
Nosotros sacamos la nuestra. Se diría que se está entrenando ya a la futura «policía de balcón» animalista: voluntarios con el móvil en la mano, libreta de especies sospechosas y vocación de inspector. Hoy fotografían escaparates. Mañana, si el listado sale adelante, rastrearán las redes sociales en busca del vecino que publica la foto de su gecko o de su loro. Todo, por supuesto, con la mejor de las intenciones. Como siempre.
Agradecimientos a partidos y frente común
Una de sus noticias agradece a Esquerra Republicana que exigiera «el desbloqueo» del Real Decreto. Otra presenta un frente común de ocho organizaciones ante la consulta pública. La coalición ofrece portavoces a los medios en cada nota. Es actividad de lobby legítima, pero es lobby. No es información neutral.
Un relato hecho de anécdotas
El resto de las noticias son, sobre todo, rescates: un serval en Alicante, cuatro mofetas en Cataluña, un petauro en Valencia. Hay también titulares como «Un hombre muere tras ser atacado por su animal de compañía exótico». Son casos aislados presentados como prueba de un problema general, sin un solo dato de incidencia.
Ninguna de esas noticias lleva fecha ni firma. Eso impide comprobar cuándo se afirmó cada cosa y contrastarla con el estado real de la norma en ese momento.
Engañoso: presentar a Italia como país con listado positivo general
Inexacto: atribuir al PNUMA que el mascotismo exótico es uno de los siete causantes de las zoonosis
Contradictorio: dos cifras distintas, y sin fuente, del coste de las especies invasoras
Media verdad: la sentencia neerlandesa, sin decir que solo admite 30 mamíferos y que dejó fuera a chinchillas y hámsteres rusos
Media verdad: el estudio de Science, aplicado a la cría legal cuando trata de mamíferos silvestres
Silencio: la inexistencia de los informes de riesgo de la DT2ª, la sentencia Andibel, Alemania y la financiación de la coalición
Lobby: formularios para vigilar tiendas legales, presión a partidos y un relato construido con anécdotas
Con datos, no con miedo
Un listado positivo no es una medida menor. Decide qué animales puede tener una familia en su casa y cuáles quedan prohibidos. Quien pide algo así tiene, al menos, la obligación de decir la verdad y de demostrarla con datos.
No basta con pandemias anunciadas, rescates aislados y titulares sobre ataques. Tampoco con cifras sin fuente ni con mapas de países que no se sostienen. Eso es apelar al miedo y a las emociones, no informar.
Un debate sano no puede enfrentar la ciencia real con emociones disfrazadas de ciencia. Si los datos respaldan una restricción, que se muestren. Si no existen, como ocurre con los informes de riesgo que el propio Gobierno no ha podido aportar, no se pueden sustituir con un relato.
Y hay algo que esta campaña olvida siempre. Los cuidadores de especies exóticas también quieren a sus animales. Les dedican tiempo, conocimiento y recursos, y muchos los crían desde hace décadas. Merecen un debate honesto, no uno en el que se les presenta como un problema que hay que eliminar.
Fuentes:
Coalición para el Listado Positivo: listadopositivo.org (consultada en octubre de 2026) ·
College van Beroep voor het bedrijfsleven: sentencias sobre la huis- en hobbydierenlijst, 28 de mayo de 2026 ·
RVO (Países Bajos): Huis- en hobbydierenlijst ·
Wildlife trade drives animal-to-human pathogen transmission over 40 years, Science (2026) ·
Universidad de Maryland: resumen del estudio sobre comercio de fauna y patógenos ·
PNUMA: Preventing the next pandemic. Zoonotic diseases and how to break the chain of transmission (2020) ·
Tribunal de Justicia de la UE: asunto C-219/07, Andibel