El vídeo que originó este artículo es el noticiario de British Pathé titulado The Bird Farmer!, rodado en 1934 en la Keston Foreign Bird Farm, Kent. Puede verse en el canal oficial de British Pathé en YouTube: youtube.com/watch?v=FjVhDTUqHvM
The Bird Farmer! — Noticiario de British Pathé rodado en la Keston Foreign Bird Farm, Kent, 1934.
Hay hallazgos que llegan sin avisar. Este comenzó con un vídeo en blanco y negro de noventa segundos, sin apenas calidad de imagen, en el que un locutor de acento impecablemente inglés declara que «los granjeros de aves son una rareza en Inglaterra, de hecho en casi todos los países», y que la instalación que tiene delante —diez mil habitantes emplumados en Kent— es «realmente única». El año es 1934. La instalación es la Keston Foreign Bird Farm. Y el noticiario de British Pathé, casi un siglo después, es una pequeña ventana a los orígenes de lo que hoy llamamos avicultura moderna.
Tiramos del hilo.
Boosey, Brooksbank y una idea sin precedentes
La Keston Foreign Bird Farm fue fundada en 1927 en el condado de Kent, al sureste de Inglaterra, por Edward Jeffrey Boosey y Alec Grantham Sagar-Musgrave-Brooksbank —conocido habitualmente como Alec G. Brooksbank—. Boosey pertenecía a la familia vinculada a la editorial musical Boosey & Hawkes y había trabajado previamente con la colección de aves del Duque de Bedford en Woburn, entonces una de las más importantes de Europa. Esa experiencia le dio el conocimiento técnico para concebir un proyecto de escala comercial que en 1927 era prácticamente inédito en el continente.
El propósito de la granja, tal como lo describió su director general W.D. Cummings en la Avicultural Magazine, era «adaptar y criar loros, periquitos, faisanes, insectívoros y una amplia variedad de granívoros poco comunes, para introducirlos y suministrarlos a la avicultura en el clima británico». La palabra decisiva era adaptar: no se trataba de mantener vivos los ejemplares importados el mayor tiempo posible, sino de conseguir que se reprodujeran bajo el cielo gris de Kent.
Era un objetivo que en 1927 muchos consideraban imposible para la mayoría de las especies tropicales. Keston pasó las décadas siguientes demostrando que no lo era.
Lo que muestra el film de 1934
El noticiario de British Pathé funciona como un catálogo animado de lo que la granja tenía en producción activa ese año. El locutor recorre los aviarios con una mezcla de rigor ornitológico y entusiasmo de época que resulta encantadora, y lo que describe es ya, en 1934, un repertorio notable.
Los primeros en aparecer son los periquitos australianos —«conocidos en su Australia natal como periquitos parlanchines», dice el narrador—, mantenidos en baterías de jaulas. El detalle que el locutor destaca era entonces significativo: aunque el color original de la especie es el verde, la cría en cautividad había «desarrollado una variedad de tonos». Las mutaciones de color del periquito llevaban apenas dos décadas de desarrollo sistemático en Europa, y que Keston las tuviese en producción a esa escala hablaba del nivel técnico de la instalación.
Desfilan después la viuda del paraíso —cuya cola larga, señala el narrador, solo crece en los machos durante la época reproductora—, el diamante de Gould y el diamante de cola larga, ambos australianos y siempre en movimiento, con «un canto como una trompeta de juguete». Aparece la cotorra de Stanley (Platycercus icterotis), y luego uno de los momentos más llamativos del film: la cotorra de la Princesa de Gales (Polytelis alexandrae), presentada como «uno de los pájaros más raros de Australia», procedente del desierto central, «perfectamente mansa al encontrarse con el hombre por primera vez, al no haber aprendido nunca el miedo». Cierra la ninfa, «el eslabón entre las cacatúas y los periquitos, único miembro de su género», y un loro de historia desconocida que un marinero trajo a bordo hace veinte años y que, según el locutor, «ha olvidado todo lo que aprendió del marinero».
El noticiario de British Pathé documenta en producción activa en Keston: periquito australiano (Melopsittacus undulatus) en múltiples variantes de color · viuda del paraíso (Vidua paradisaea) · diamante de Gould (Erythrura gouldiae) · diamante de cola larga (Poephila acuticauda) · cotorra de Stanley (Platycercus icterotis) · cotorra de la Princesa de Gales (Polytelis alexandrae) · cacatúa ninfa (Nymphicus hollandicus).
Un nombre que aparece en todos los registros de la época
Para 1934, Keston era ya una referencia en el mundo avícola de habla inglesa. La Avicultural Magazine le dedicó ese año un artículo elogioso y la Parrot Society UK, en su historia oficial, la menciona junto al Duque de Bedford como uno de los grandes nombres del sector en los años treinta. Los registros del Archivo Nacional británico conservan solicitudes de permisos especiales para el transporte de periquitos desde Keston, lo que indica el volumen de operaciones y la relación activa de la granja con las autoridades de la época.
El periquito australiano era el eje productivo de la granja —Keston llegó a mantener miles de ellos, trabajando activamente con mutaciones de color incluyendo la entonces rarísima variedad azul— pero no era el único. La apuesta por la cría de loros, psitácidos australianos y estríldidos difíciles al aire libre, con la mínima calefacción artificial y en el clima más frío e impredecible de Europa occidental, distinguía a Keston de cualquier otro proyecto contemporáneo.
La mutación lutino de la cotorra de collar
Entre los logros genéticos documentados de Keston figura su trabajo con la mutación lutino de la cotorra de collar (Psittacula krameri). Según recoge la AFA Watchbird, a mediados de los años treinta Keston había alcanzado ya resultados con esa variedad, siguiendo el camino que el Duque de Bedford y Alfred Ezra habían comenzado. En una época en que las mutaciones de color de los psitácidos eran aún un territorio escasamente explorado y sin base genética teórica, ese tipo de trabajo requería años de observación sistemática y una escala de producción que pocos criaderos privados podían sostener.
Las publicaciones: el conocimiento que salió de Kent
Una parte decisiva del legado de Keston no son las aves que crió sino el conocimiento que documentó. Entre 1934 y 1939 la granja publicó bajo su propio sello The Foreigner: A Practical Guide to the Keeping, Breeding and Showing of All Kinds of Foreign Birds and Budgerigars, una serie de volúmenes que se convirtieron en referencia para la avicultura británica del período. Boosey también contribuyó regularmente a la Avicultural Magazine, que documentó muchos de los resultados de la granja en tiempo real.
Su obra de madurez, Foreign Bird Keeping: Forty Years’ Experience in Their Breeding and Management, publicada en 1956 y fruto de tres décadas de experiencia acumulada, es uno de los libros de avicultura más citados del siglo XX en lengua inglesa. Keston llegó incluso a publicar en el mercado australiano, lo que refleja hasta qué punto su reputación trascendía las fronteras del Reino Unido.
Un modelo que reconocemos
Casi un siglo después del noticiario de British Pathé, lo que la Keston Foreign Bird Farm hacía en Kent en 1934 resulta perfectamente reconocible. La cría sistemática de especies difíciles en un clima desfavorable, la búsqueda y estabilización de mutaciones de color, el registro riguroso del conocimiento acumulado para transmitirlo, la construcción de un mercado donde antes no había ninguno: son los mismos pilares sobre los que se asienta la avicultura privada europea del siglo XXI.
La diferencia es que entonces nadie les llamaba conservacionistas, nadie les pedía listados positivos y nadie cuestionaba que criar aves exóticas en cautividad era una actividad pionera que merecía respeto.
El film original de 1934, titulado The Bird Farmer!, está disponible en el canal oficial de British Pathé en YouTube, dura 1 minuto y 34 segundos: youtube.com/watch?v=FjVhDTUqHvM
Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.
Fuentes:
British Pathé — The Bird Farmer! (1934) ·
Avicultural Magazine — W.D. Cummings, «My Swan Song» ·
Parrot Society UK — A Short History ·
AFA Watchbird — Lutino Indian Ringneck history ·
The National Archives — Keston Foreign Bird Farm, permit application ·
Andrew Isles Natural History — The Foreigner (1934–1939)

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