Hace poco contamos en estas páginas la historia del hámster sirio y de la única hembra silvestre de la que descienden casi todos los ejemplares domésticos del planeta. Un lector nos preguntó si era cierto que existe una colonia de hámsteres en Viena. La respuesta es sí, pero no se trata del mismo animal.
La colonia vienesa pertenece al hámster europeo, Cricetus cricetus, una especie distinta y bastante más grande, catalogada en peligro crítico de extinción por la UICN. Y sin embargo, en el corazón de la capital austriaca, entre lápidas, jardines hospitalarios y campos de golf, sobrevive la mayor población urbana de la especie en toda Europa.
Un hámster muy distinto del que ya conocíamos
El hámster europeo poco tiene que ver, salvo el nombre, con el hámster sirio de las jaulas domésticas. Es el mayor miembro de toda la subfamilia Cricetinae: entre 20 y 30 cm de longitud corporal y de 200 a 650 gramos, con ejemplares documentados de hasta un kilo. El hámster sirio, para comparar, apenas alcanza los 13 cm y ronda los 100-125 gramos.
Hámster sirio (Mesocricetus auratus): nativo de la meseta de Alepo, en Siria y el sureste de Turquía. Es el que se mantiene como mascota. Toda la población doméstica desciende de una hembra capturada en 1930.
Hámster europeo (Cricetus cricetus): nativo de la estepa centroeuropea, con una distribución histórica que se extendía desde Bélgica hasta los montes Altái rusos. No se mantiene como mascota: es una especie silvestre estrictamente protegida por ley en toda la Unión Europea.
Su distribución histórica cubría Bélgica, Alemania, Francia, Países Bajos, Suiza, Austria y buena parte de Europa central y oriental hasta Kazajistán y los montes Altái, en Rusia. Fue considerado plaga agrícola durante siglos: se le persiguió activamente por los daños que causaba en los cultivos de cereal.
De plaga agrícola a especie en peligro crítico
El giro ha sido drástico. La comparación de mapas de distribución entre 1970 y 2010 muestra un declive poblacional de aproximadamente el 75 % en el conjunto de Europa. Estudios de simulación atribuyen la causa principal a la intensificación de las prácticas agrícolas: monocultivos, maquinaria pesada, pérdida de los linderos y barbechos donde el animal encontraba alimento y refugio.
La última evaluación de la Lista Roja de la UICN, de 2019, clasifica la especie como en peligro crítico (Critically Endangered, criterio A3c). Es un estatus más grave que el del hámster sirio, catalogado «solo» como en peligro. La excepción geográfica es notable: en amplias zonas de Rusia, el Cáucaso y Crimea, la población se mantiene consistentemente alta. El colapso es, sobre todo, un fenómeno de Europa occidental y central.
La mayor población urbana de Europa
En este contexto de declive generalizado, Viena es una anomalía que ha llamado la atención científica. Un estudio publicado en 2024 que cartografía la distribución de la especie en toda el área metropolitana, a partir de programas de monitorización municipal y datos de ciencia ciudadana entre 2000 y 2023, estima la población en torno a 4.000 ejemplares. Es, según los propios autores, la mayor población urbana de hámster europeo documentada en el continente.
Al norte del Danubio, los núcleos más numerosos están en el distrito 21 (Stammersdorf y el canal de Marchfeld, unos 900 animales) y el distrito 22 (Süßenbrunn, Kagran, Hirschstetten y Aspern, unos 400). Al sur, las mayores concentraciones se encuentran en el distrito 10, Favoriten (Laaerberg y Oberlaa, unos 750 animales), el Cementerio Central en el distrito 11 (unos 1.000 animales) y el Cementerio de Meidling en el distrito 12 (unos 150).
Fuera de esos núcleos, la especie se documenta prácticamente en toda la ciudad salvo el distrito centro y el oeste inmediato. Es, con diferencia, la localización urbana con mayor densidad de hámster europeo conocida en Europa, muy por delante de cualquier otra capital del continente.
El hospital que lleva siglo y medio siendo una madriguera
El caso más estudiado en detalle es el de los terrenos del hospital Kaiser-Franz-Josef, en el distrito de Favoriten. La población de hámsteres libres que ocupa sus jardines ya estaba presente antes de que el hospital se construyera, en 1884. La Universidad de Viena la monitoriza de forma continua desde 2013, y se la considera estable pese a fluctuaciones anuales, con cifras en torno a 170 individuos.
Un estudio de comportamiento publicado en 2019 en PLOS ONE observó a 35 hámsteres de esta colonia durante mayo de 2015, con sesiones de quince minutos por ejemplar. El resultado principal fue esperable en una especie presa que vive rodeada de actividad humana constante: los animales dedicaban una parte considerable del tiempo a la vigilancia, aunque la mayor parte de su actividad seguía siendo el forrajeo. El estudio encontró además diferencias entre machos y hembras en cómo expresaban esa vigilancia.
La actividad de la especie es naturalmente crepuscular y nocturna, con dos picos diarios —uno más marcado entre las 17:00 y las 21:00, otro más débil de madrugada—, aunque en las zonas con más presencia humana el inicio de la actividad se retrasa en torno a dos horas respecto a zonas sin apenas tránsito de personas. Las poblaciones urbanas, además, muestran más actividad diurna que las rurales: el propio entorno de la ciudad parece estar moldeando el comportamiento del animal.
Cera de vela y flores: la dieta de los cementerios
La imagen más conocida del hámster vienés es la de un animal que corretea entre lápidas del Zentralfriedhof, el Cementerio Central, o del cercano cementerio de Meidling. No es casualidad que los cementerios sean uno de sus hábitats preferidos dentro de la ciudad: ofrecen extensiones de césped, poca perturbación y una fuente de alimento singular.
Los responsables del proyecto de biodiversidad en cementerios de la ciudad han documentado que estos hámsteres arrastran a sus madrigueras tanto flores dejadas en las tumbas como cera de las velas, que aprovechan como reserva de grasa para el invierno. En su hábitat original, el alimento predominante en los entornos modificados por el ser humano son las malas hierbas; en el cementerio, la oferta es distinta, pero el animal se ha adaptado a aprovecharla igualmente.
Un blindaje legal que obliga a la ciudad a adaptarse
La supervivencia de esta población no es casual ni espontánea: está sostenida por uno de los marcos de protección más estrictos del derecho ambiental europeo. La Directiva Hábitats de la Unión Europea prohíbe la captura o muerte deliberada de la especie y obliga a los Estados miembros a impedir el deterioro o la destrucción de sus zonas de descanso y reproducción, sin distinguir entre poblaciones rurales y urbanas ni entre zonas protegidas y no protegidas.
Esto tiene consecuencias prácticas muy concretas para el urbanismo vienés. Cualquier intervención sobre un terreno ocupado por la especie requiere permiso especial de la autoridad competente, que debe incluir medidas correctoras y compensatorias. En la práctica, ningún proyecto de construcción puede comenzar hasta que los animales afectados hayan sido reubicados a un hábitat de reemplazo adecuado, bajo la supervisión de un responsable de vigilancia ecológica.
Uno de los terrenos afectados por esta normativa, al norte del hospital militar de Stammersdorf, acabó llegando hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que aprovechó el caso para aclarar el alcance de la protección estricta que exige la Directiva.
Lo que revela el caso Stammersdorf sobre las medidas compensatorias
Ese mismo terreno sirve como estudio de caso de hasta qué punto funcionan realmente esas medidas compensatorias, y la respuesta es incómoda.
En 2015, antes de iniciar la construcción de nuevas viviendas, se retiraron los primeros 30 cm de suelo para forzar a los animales a abandonar sus madrigueras. Se construyó un «puente para hámsteres y ardillas terrestres» que debía permitirles colonizar zonas de compensación al otro lado del canal de Marchfeld. De las ocho áreas de compensación designadas, solo la mitad llegó a ser ocupada.
El seguimiento posterior muestra el resultado: en el terreno original, al norte del hospital militar, se contaron 270 animales en 2015, 113 en 2021 y 61 en 2022. La población cayó a menos de una cuarta parte pese a que las medidas de compensación se aplicaron según lo previsto. Formalmente, la supervivencia de la población local puede considerarse garantizada; en términos numéricos, ha sido un fracaso parcial.
El propio estudio que documenta el caso es honesto al respecto: la compensación ecológica es, hoy por hoy, el único compromiso disponible para conciliar expansión urbana y protección de especies en Viena, pero exige un esfuerzo considerable y sus resultados distan de ser automáticos. Los hámsteres tienen requisitos concretos de altura de vegetación y composición del suelo que las zonas de reemplazo, fragmentadas por definición, rara vez replican igual de bien que el hábitat original.
¿De verdad «prospera» el hámster en Viena?
La respuesta honesta es matizada. Viena sostiene, sin ninguna duda, la mayor población urbana conocida de hámster europeo en Europa, y eso es un logro genuino de convivencia entre fauna silvestre estrictamente protegida y una ciudad de casi dos millones de habitantes. Pero la población municipal creció de 1,55 a 1,98 millones de personas entre 2000 y 2023, con fuerte actividad constructora, especialmente al norte del Danubio, precisamente donde se concentran algunos de los núcleos de población más importantes.
El caso de Aspern Seestadt, documentado con imágenes de satélite de 2014 y 2021, muestra la transformación de un antiguo aeródromo abandonado —hábitat idóneo para el hámster— en un barrio residencial completo. Es previsible una caída sensible de la población local del hámster europeo en esa zona una vez concluidas las obras.
El éxito vienés es real, pero no es un final feliz cerrado: es una tensión activa y permanente entre desarrollo urbano y protección legal, sostenida por un marco normativo estricto, monitorización científica continuada y medidas de compensación que funcionan solo parcialmente. Es también, para quien se dedica a la conservación y al derecho ambiental, un caso de estudio valioso sobre los límites reales de la compensación ecológica cuando se enfrenta al crecimiento de una ciudad.
Si se visita Viena, el Cementerio Central y el de Meidling siguen siendo, con diferencia, los lugares con más probabilidades de ver un hámster europeo salvaje corriendo entre las tumbas al atardecer. Comparte hábitat con otro roedor igualmente amenazado, la suslik o ardilla terrestre europea (Spermophilus citellus), cuya población vienesa —unos 16.000 ejemplares en el área metropolitana— es, curiosamente, bastante más numerosa que la del propio hámster.
Fuentes:
Preprint: Hamster (Cricetus cricetus) and ground squirrel (Spermophilus citellus) in the metropolitan area of Vienna, Austria: Urban development vs. species protection. bioRxiv (2024) — biorxiv.org
Flamand, A. et al. (2019). Hamsters in the city: A study on the behaviour of a population of common hamsters (Cricetus cricetus) in urban environment. PLOS ONE 14(11): e0225347.
Neuwirth-Riedl, K. & Feldhamer, G. (2020). Cricetus cricetus (Rodentia: Cricetidae). Mammalian Species 52(988).
IUCN Red List, Cricetus cricetus — evaluación de 2019.
The Mayor EU, Wild hamsters are endangered in Europe, but they thrive in Vienna — themayor.eu
Redacción Mundo Faunista
Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA
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