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El hantavirus es un viejo conocido en Europa

Los datos del ECDC muestran que Europa convive con el hantavirus desde hace décadas, con entre 1.600 y 4.800 casos anuales, y que el vector no es un virus nuevo ni exótico: es el topillo rojo que vive en los bosques de Finlandia y Alemania.

Por Redacción Mundo Faunista mayo 19, 2026 15 min lectura Actualidad
El hantavirus es un viejo conocido en Europa

Clethrionomys glareolus Por Christian Schulz - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0

Contexto — Brote MV Hondius, abril-mayo 2026

Mucho se ha hablado estos días del hantavirus. El crucero MV Hondius, de la naviera neerlandesa Oceanwide Expeditions, partió de Ushuaia (Argentina) el 1 de abril de 2026 con unos 150 pasajeros de 23 nacionalidades con destino a las Islas Canarias. El 11 de abril murió a bordo un pasajero neerlandés de 70 años. Su esposa falleció el 27 de abril en Johannesburgo. Un tercer fallecido se registró posteriormente. Al menos ocho pasajeros presentaron síntomas compatibles con el síndrome pulmonar por hantavirus cepa Andes. El barco llegó a Tenerife, donde los pasajeros fueron evacuados y repatriados bajo protocolo sanitario especial. El hantavirus no se transmite de persona a persona salvo en contacto muy estrecho y prolongado, y únicamente en la variante Andes. Sin embargo, convivimos con otras variedades de hantavirus en Europa desde siempre.

El 11 de abril de 2026, un hombre neerlandés de 70 años murió a bordo del crucero MV Hondius en mitad del Atlántico. En menos de 48 horas, el hantavirus era tendencia global en redes sociales. En menos de una semana, la OMS salió a desmentir que se tratara del inicio de una nueva pandemia.

No lo era. Pero el pánico colectivo dejó al descubierto algo más interesante que el miedo: un desconocimiento casi total sobre una familia de virus que lleva décadas circulando en Europa, infectando a entre 1.600 y 4.800 personas al año según los datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), y que tiene su reservorio principal no en la Patagonia ni en el Amazonas sino en los bosques boreales de Finlandia y Alemania.

El hantavirus europeo no es el hantavirus del Hondius. Pero son de la misma familia. Y la historia de cómo convivimos con él — sin saberlo — es más relevante que el brote del crucero.

Cinco virus, varios roedores, un solo nombre

Lo primero que hay que entender es que «hantavirus» no es una sola entidad. Es una familia viral con más de 20 cepas identificadas en todo el mundo, cada una ligada a una especie de roedor reservorio específica. En Europa circulan cinco hantavirus entre roedores, según la revisión clásica de Olsson, Leirs y Henttonen (2010):

El virus Puumala (PUUV), transmitido por el topillo rojo (Myodes (Clethrionomys) glareolus), es el más frecuente — causante del 95-99% de los casos europeos según los informes ECDC. Produce la nefropatía epidémica o fiebre hemorrágica con síndrome renal leve; letalidad inferior al 0,1%.

El virus Dobrava (DOBV), transmitido por el ratón de cuello amarillo (Apodemus flavicollis) en los Balcanes y Europa central, causa la forma más grave de HFRS en Europa, con una tasa de letalidad del 5-15%. Poco frecuente pero significativamente más serio que PUUV.

El virus Saaremaa (SAAV), asociado al ratón de campo rayado (Apodemus agrarius), causa infecciones mayormente subclínicas o leves, documentadas principalmente en Estonia y Rusia. El virus Tula (TULV), del topillo común (Microtus arvalis), produce infecciones en su mayoría sin manifestación clínica. Y el virus Seoul (SEOV), de las ratas comunes (Rattus), es extremadamente raro en Europa y solo se ha asociado a infecciones de laboratorio en los años ochenta.

El virus que mató a los pasajeros del Hondius es otro completamente distinto: el virus Andes (Orthohantavirus andesense), endémico de la región patagónico-andina de Argentina y Chile, causante del síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), con una mortalidad que oscila entre el 35 y el 50%. Es, además, la única cepa de hantavirus para la que se ha documentado transmisión persona a persona — fenómeno descubierto en brotes ocurridos en Argentina y Chile en los años noventa, y confirmado con precisión genética en el brote de Epuyén de 2018. Su reservorio es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor que no existe fuera de Sudamérica.

El reservorio europeo: el topillo rojo

El topillo rojo (Myodes glareolus) es un pequeño roedor de unos 10 centímetros que habita bosques caducifolios y mixtos de toda Europa. No muere al infectarse por el virus Puumala: es un portador asintomático que elimina el virus con la orina, las heces y la saliva. Los humanos se infectan al inhalar aerosoles contaminados — al limpiar un almacén, al trabajar en el campo, al acampar — sin necesidad de ver ni tocar ningún ratón.

Los datos europeos: una endemia silenciosa

Los informes anuales del ECDC documentan la circulación del hantavirus en Europa con precisión desde hace más de una década. Con los datos completos de 2013 a 2023, emerge un patrón que ilustra perfectamente la biología del sistema topillo-PUUV: los casos oscilan en ciclos de 2-3 años, alternando años de alta y baja incidencia sin una tendencia ascendente o descendente clara a largo plazo.

Serie histórica EU/EEE — casos notificados 2012–2023

2012: 4.686 casos (1,1/100.000) · 2013: 2.160 (0,4) · 2014: 3.754 (0,8) · 2015: 2.900 (0,6) · 2016: 2.190 (0,4) · 2017: 4.239 (0,8) · 2018: 1.826 (0,4) · 2019: 4.088 (0,8-0,9) · 2020: 1.647 (0,4) · 2021: 4.860 (1,1) · 2022: 2.185 (0,5) · 2023: 1.885 (0,4). Fuente: ECDC TESSy.

La serie 2012-2023 dibuja un patrón imposible de ignorar: los casos oscilan en ciclos de 2-3 años, alternando años de alta y baja incidencia sin ninguna tendencia ascendente o descendente clara a largo plazo. No hay epidemia creciente. Hay un sistema natural — topillos, depredadores, semillas forestales — que sube y baja a su propio ritmo.

Los años altos —2012, 2014, 2017, 2019, 2021— reflejan explosiones poblacionales de topillos impulsadas por montaneras o por el punto álgido del ciclo boreal. Los años bajos son los valles del mismo ciclo. El rango de fluctuación a lo largo de doce años es de casi tres veces entre el año más bajo (1.647 casos en 2020) y el más alto (4.860 en 2021).

Hay tres años que ilustran bien los dos mecanismos distintos. En 2012, Alemania sola notificó 2.825 casos — el mayor brote documentado en un solo país en toda la serie. En mayo de ese año se registró el pico mensual histórico: 773 casos en un solo mes, 621 de ellos alemanes. Fue un evento de montanera de haya y roble de magnitud excepcional en Europa central y occidental. En 2020, el patrón fue radicalmente opuesto: Finlandia sola concentró el 71% de todos los casos europeos — el ciclo boreal puro, sin interferencia de brotes centroeuropeos. En 2021, la tasa más alta no fue la de Finlandia (25,8/100.000) sino la de Eslovenia (27,0/100.000), resultado de un brote por PUUV en la región fronteriza con Croacia — 246 casos confirmados y 8 probables solo en los condados de Primorje-Gorski Kotar y Lika-Senj.

En todos los años de la serie, el PUUV fue responsable del 95-99% de los casos con patógeno identificado. Los casos de DOBV (Balcanes) y Hantaan (Eslovaquia, clasificaciones posiblemente imprecisas) son una fracción pequeña pero constante.

Un dato sobre la transmisión que pocos conocen: el PUUV puede sobrevivir en materiales contaminados (orina, excrementos, material de cama de roedores) hasta 12-15 días a temperatura ambiente y durante varias semanas en condiciones de frío y humedad. No hace falta tocar un ratón para infectarse: basta con inhalar polvo de un almacén o cobertizo donde los topillos han estado presentes semanas antes.

El ciclo del topillo y la montanera: Las poblaciones de Myodes glareolus siguen dos dinámicas según la región. En el norte de Europa (Fennoscandia), ciclos de 3-4 años controlados por depredadores especialistas. En Europa templada (Alemania, Bélgica, Francia), explosiones poblacionales ligadas a años de producción masiva de semillas de haya (Fagus sylvatica) y roble (Quercus robur). En Suecia, la abundancia del topillo por sí sola explica más del 70% de la variación estacional del HFRS. El cambio climático está aumentando la frecuencia de los años de montanera, lo que podría traducirse en más años de alta incidencia de PUUV en Europa occidental.

Un dato relevante sobre la transmisión que pocos conocen: el PUUV puede sobrevivir en materiales contaminados (orina, excrementos, material de cama de roedores) hasta 12-15 días a temperatura ambiente y durante varias semanas en condiciones de frío y humedad, según experimentos de laboratorio realizados con topillos infectados. No hace falta tocar un ratón para infectarse: basta con inhalar polvo de un almacén o un cobertizo donde los topillos han estado presentes semanas antes.

El perfil del caso típico europeo

Constante en todos los informes ECDC de 2013 a 2023: varón (ratio hombre:mujer entre 1,5:1 y 2,1:1 según el año), entre 45 y 64 años como grupo de mayor incidencia. Las personas de 25 años o más representan el 89-92% de todos los casos. Profesiones de riesgo: silvicultura y agricultura. Actividades de riesgo: limpieza de cabañas, almacenes o viviendas rurales, camping, estancias en casas de campo. El pico de noviembre-diciembre en el norte de Europa refleja el contacto con roedores que buscan refugio en construcciones humanas al llegar el frío.

Por qué el Hondius no puede convertirse en pandemia

El argumento definitivo no es una cuestión de medidas sanitarias: es biología. El ratón colilargo no existe fuera de Sudamérica. Sin ese huésped natural, el virus Andes no puede establecerse ni volverse endémico en Europa. Llega con un infectado, puede contagiar a sus contactos más cercanos, y se extingue.

La transmisión interpersonal del Andes tiene características muy específicas — y más matizadas de lo que circula en la prensa. La vía principal es el contacto directo y prolongado con las secreciones de un individuo enfermo: saliva, líquido gingival, semen. El ARN viral se ha detectado en estas secreciones hasta meses después de la recuperación clínica. Pero hay algo más: aunque el Andes no se propaga por el aire como el sarampión o el SARS-CoV-2, se han descrito casos en los que la transmisión se produjo probablemente mediante inhalación de gotículas o aerosoles procedentes de personas enfermas. La transmisión nosocomial — entre personal sanitario y paciente — está documentada, lo que hace imprescindible el uso de equipos de protección individual en entornos clínicos.

El brote de Epuyén (Patagonia argentina) de 2018 ilustra este riesgo con una precisión que los epidemiólogos raramente obtienen: 34 casos confirmados, 11 fallecidos (mortalidad del 32%) y un análisis genético que mostró una identidad viral del 99,9% entre todos los afectados. Ese dato descartó múltiples exposiciones ambientales independientes y confirmó que la transmisión se produjo de persona a persona en eventos sociales de alta densidad. La cadena fue trazable. Era el mismo virus pasando de unas personas a otras.

El mecanismo que explica la incubación tan larga es lo que los investigadores llaman el «silencio inmunológico»: el virus Andes bloquea especialmente la respuesta del interferón tipo I, lo que le permite replicarse durante semanas sin ser detectado. La incubación varía entre 4 y 42 días, con una mediana de 18 días. Eso explica directamente por qué los casos del Hondius emergieron de forma escalonada — dificultando la identificación inicial del brote — y por qué el protocolo de seguimiento establece 42 días de vigilancia desde la última exposición.

Síntomas y tratamiento del síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH)

La enfermedad comienza con una fase prodrómica de 3-6 días: fiebre, dolor muscular, escalofríos y cefalea — similar a una gripe. Pueden añadirse náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. Posteriormente aparece dificultad respiratoria progresiva que puede desembocar en el SCPH. No existe terapia antiviral específica ni vacuna autorizada. El tratamiento es de soporte y debe realizarse en hospitales especializados en patologías infecciosas de alto riesgo. La precocidad en la atención es determinante para la supervivencia.

Pero esa transmisión no es autosostenida fuera de núcleos de contacto muy estrecho. El ECDC es taxativo en su evaluación de riesgo para la población española y europea, y apoya esa valoración en tres argumentos: las medidas de contención ya están activas (aislamiento, vigilancia de contactos, EPI); la transmisión interpersonal del Andes no genera brotes comunitarios amplios sin fuente ambiental persistente; y el ratón colilargo no existe en Europa. Por eso el Hondius afectó a la pareja del caso índice y al médico que lo atendió de cerca — no a los 150 pasajeros. La OPS descartó cualquier riesgo para la población general o para turistas en ciudades americanas.

Y los hantavirus europeos no se transmiten entre personas. En absoluto. Cada caso de nefropatía epidémica en Finlandia o Alemania es una exposición individual a un topillo infectado — no un eslabón en ninguna cadena de transmisión humana.

Hay sin embargo una reflexión que merece hacerse sobre el futuro. El virus Andes se conoce desde 1996 y causa infecciones y muertes en las regiones endémicas del Cono Sur de forma continuada. El aumento de casos en los últimos años ha sido vinculado al cambio climático. Y antes del brote del Hondius ya se habían diagnosticado casos importados en Europa — casos que no generaron alarma porque fueron individuales y bien contenidos.

El problema, como señalan los epidemiólogos de la Sociedad Española de Epidemiología para «The Conversation», es que es un virus relativamente desconocido fuera de su región endémica, y que la transmisión interpersonal puede verse facilitada en circunstancias que potencian el contacto y retrasan el diagnóstico — exactamente lo que ocurre en un crucero con 150 personas de 23 países compartiendo espacios cerrados durante semanas. El Hondius no fue una casualidad: fue la convergencia de un virus inusual, un entorno que amplificaba los contactos y un sistema de vigilancia que tardó días en identificar qué estaba ocurriendo.

El mapa europeo de riesgo

El hantavirus no afecta a toda Europa por igual. Los países mediterráneos notifican muy pocos casos o ninguno — España, Portugal, Italia, Grecia — porque el topillo rojo es menos abundante en los ecosistemas mediterráneos y las condiciones de temperatura y humedad son menos favorables para la persistencia del virus en el ambiente.

El riesgo se concentra en un arco que va desde los países bálticos y Escandinavia (Finlandia, Suecia, Noruega), pasando por Alemania, Bélgica y los Países Bajos, hasta los Balcanes (donde el virus Dobrava añade una cepa adicional). Francia registra casos esporádicos en el noreste. El Reino Unido, prácticamente ninguno.

El perfil del caso típico europeo es un hombre de mediana edad que trabaja en el campo, el bosque o la agricultura, o que ha realizado actividades al aire libre en zonas boscosas. La exposición ocurre con mayor frecuencia en otoño e invierno, cuando los roedores buscan refugio en graneros, almacenes y viviendas rurales — y cuando limpiar esos espacios sin protección es el principal factor de riesgo.

La prevención es sencilla — si se conoce el riesgo

No hay vacuna disponible en Europa para el hantavirus (Finlandia y algunos países de Asia tienen programas de vacunación). La prevención se basa en medidas de control de roedores y en evitar la exposición a sus excretas. El ECDC recomienda ventilar bien los espacios antes de limpiarlos, usar mascarilla FFP2 al barrer o manejar materiales potencialmente contaminados en zonas donde haya evidencia de presencia de roedores, y evitar acampar directamente sobre el suelo en zonas boscosas de alto riesgo.

El problema es que muy pocas personas en Europa saben que existe un riesgo endémico de hantavirus en su propio territorio. El brote del Hondius ha tenido al menos una consecuencia positiva: ha puesto el nombre del virus en el conocimiento público. Si eso se traduce en más precauciones al limpiar la bodega o el granero después del verano, la tragedia atlántica habrá servido, al menos, para algo.

El caso del Hondius ilustra también algo que va más allá de la biología del virus: la necesidad de respuesta coordinada ante brotes que afectan a ciudadanos de múltiples países simultáneamente. Organismos como la OMS, el ECDC y las autoridades sanitarias nacionales deben actuar de forma articulada bajo el marco del Reglamento Sanitario Internacional — no solo para conocer el alcance real de un brote, sino para evitar su propagación y gestionar con coherencia el retorno de los afectados a sus países de origen. Hubo aspectos criticables, como que el Hondius fondeara en una isla bajo la remota sospecha de llevar roedores entre su pasaje. Pero esa es otra historia.

Y hay una recomendación práctica que vale para cualquiera que viaje a zonas endémicas — tanto la Patagonia como los bosques de Finlandia o Alemania: ante la aparición de fiebre y/o dolor muscular en las semanas siguientes a la visita, es importante comunicar al personal sanitario que se ha estado en una zona con riesgo de transmisión. Ese dato facilita una detección precoz que puede marcar la diferencia, especialmente en el caso de las formas más graves.

Síntomas de alerta

La nefropatía epidémica europea (virus Puumala) se presenta con fiebre súbita, dolor de cabeza, dolor lumbar y síntomas gastrointestinales, seguidos de insuficiencia renal leve o moderada. Si en las semanas siguientes a actividades en el campo o la limpieza de espacios con presencia de roedores aparece este cuadro, debe consultarse al médico y mencionarse la posible exposición. El diagnóstico se confirma mediante serología.

Redacción Mundo Faunista. Equipo veterinario.

Mundo Faunista es la publicación digital de la Federación FAUNA.

Fuentes:
ECDC — AER Hantavirus 2023  · 
ECDC — AER Hantavirus 2021  · 
ECDC — AER Hantavirus 2020  · 
ECDC — AER Hantavirus 2018  · 
ECDC — AER Hantavirus 2017  · 
ECDC — AER Hantavirus 2016  · 
Olsson, Leirs & Henttonen (2010) — Vector-Borne and Zoonotic Diseases  · 
Newtral — Brote MV Hondius  · 
The Conversation / SEE — Qué se sabe del hantavirus Andes en seis preguntas  · 
OPS — Sesión Q&A sobre hantavirus tras el brote del crucero  · 
Wikipedia — Brote MV Hondius

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