Pocos animales tienen un nombre científico tan elocuente. Phyllobates terribilis, la rana dorada venenosa, es uno de los animales más tóxicos del planeta. El veneno de un solo ejemplar salvaje podría matar a diez personas. Y, sin embargo, las que nacen en un terrario son completamente inofensivas.
Esa paradoja es solo el principio de su historia. La rana dorada vive en un puñado de valles de la selva colombiana, figura como «en peligro» en la Lista Roja de la UICN y es, al mismo tiempo, una de las ranas venenosas más criadas por los terrariófilos. Citizen Conservation la ha incluido en su programa para convertir esa población de terrario en una verdadera reserva para la especie.
Una rana del tamaño de un pulgar
La rana dorada pertenece a la familia de las ranas punta de flecha, los dendrobátidos, y a un género, Phyllobates, con solo cinco especies. Es de las más grandes de su familia: las hembras alcanzan 4,7 centímetros y los machos, 4,5.
Los adultos son de un color casi uniforme, que va del amarillo dorado al naranja o al verde amarillento. Algunos tienen los pies negros. Los jóvenes, en cambio, nacen negros con dos franjas amarillas a lo largo del dorso, que se van ensanchando hasta cubrir casi todo el cuerpo hacia los tres o cuatro meses de edad.
Especie: Phyllobates terribilis Myers, Daly & Malkin, 1978
Nombres comunes: rana dorada venenosa, rana dardo dorada
Familia: Dendrobatidae
Tamaño: 4,5 cm los machos, 4,7 cm las hembras
Distribución: menos de 1.500 km² en el departamento del Cauca, Colombia
UICN: En peligro (EN)
CITES: Apéndice II · UE: Anexo B
Esperanza de vida en terrario: 8–15 años
Colores con nombre de lugar
En el hobby circulan varias formas de color con nombres propios. Las amarillas o amarillo anaranjadas se conocen como «Quebrada Guanguí», el lugar de donde procedían los ejemplares con que se describió la especie en 1978. Las de color verde menta se llaman «La Brea», por otro enclave situado a solo 15 kilómetros. También es frecuente una forma amarilla de pies negros.
Esos nombres, sin embargo, no indican un origen geográfico preciso. En la naturaleza, las distintas formas conviven en las mismas localidades, aunque en proporciones diferentes, y parecen repartirse en zonas muy pequeñas, a veces una ladera o una loma cada una. Por eso los criadores responsables no las mezclan.
El veneno más potente
La piel de la rana dorada contiene batracotoxina, una de las toxinas animales más potentes que se conocen. Impide el funcionamiento normal de nervios y músculos. En un animal salvaje, basta una cantidad minúscula en contacto con una herida o con la boca para causar la muerte.
Los emberá del Chocó colombiano aprovecharon ese veneno durante siglos. Capturaban las ranas, las mantenían en cestas y frotaban las puntas de sus dardos de cerbatana contra su espalda. Para no envenenarse con un simple arañazo, nunca las tocaban con las manos, sino a través de hojas. La presa alcanzada moría casi al instante, y antes de comerla cortaban la zona del impacto. Hoy esa forma de caza apenas se practica.
Inofensivas en el terrario. La rana no fabrica la batracotoxina por sí misma. La obtiene, o la fabrica a partir de sus precursores, con lo que come en la selva, aunque el proceso exacto aún no se conoce. En cautividad ese alimento no existe, así que las ranas salvajes pierden su toxicidad en unos meses y las nacidas en terrario son completamente inofensivas para las personas. Las que reparte Citizen Conservation son todas de cría.
Su veneno y sus colores de advertencia la hacen muy confiada. A diferencia de la mayoría de las ranas, se mueve a plena luz del día sin esconderse, incluso en la naturaleza. Su canto es un trino suave, que muchas personas confunden con el de un pájaro.
Un hábitat minúsculo y amenazado
La especie solo se conoce de menos de cinco pequeñas zonas en las cuencas de los ríos Saija y Naya y en Boca Yurumanguí, en el departamento colombiano del Cauca. Todas juntas ocupan unos 1.475 kilómetros cuadrados. Vive en la hojarasca de selvas lluviosas de tierras bajas, entre 30 y 400 metros de altitud, en lomas cercanas a los ríos. Allí llueven unos 4.000 litros por metro cuadrado al año, casi el doble que en Manaos, en plena Amazonia.
La gran amenaza es la destrucción de la selva: la tala para la agricultura, la expansión de los asentamientos y la minería. A ello se suma la contaminación por los herbicidas empleados en los cultivos. Solo existe un espacio protegido oficial, la Reserva Rana Terribilis, y es muy pequeño.
El comercio de mascotas no es el problema. Lo dice el propio grupo de especialistas en anfibios de la UICN: pese a su popularidad en el hobby, el comercio ya no desempeña un papel relevante en la amenaza de la especie. Se cría con regularidad en terrario desde hace décadas, así que capturarla en la naturaleza no compensa a los contrabandistas. Colombia prohíbe además su captura sin autorización desde 1985.
El problema de las ranas mezcladas
Si la rana dorada se cría tanto, ¿por qué necesita un programa de conservación? La respuesta está en su pariente más cercana, Phyllobates bicolor. Ambas especies se parecen mucho y pueden cruzarse entre sí.
Durante los años ochenta se confundieron de forma sistemática. Las primeras publicaciones sobre la cría de P. terribilis se referían en realidad casi con seguridad a P. bicolor, y las primeras ranas doradas auténticas no habrían llegado a los terrarios europeos hasta 1996. Hoy existe el riesgo de que parte de las ranas del hobby sean híbridas o de la especie equivocada.
Cómo distinguirlas:
Tamaño: P. bicolor es menor, con un máximo de 3,9 cm en machos y 4,3 cm en hembras.
Color: P. bicolor suele ser más anaranjada en el dorso y tener el vientre y las patas negras; P. terribilis es casi siempre de un solo color.
Canto: el de P. bicolor es más agudo, unos 2.500 hercios frente a unos 1.900.
Temperatura: P. bicolor necesita un ambiente algo más fresco.
Lo que hace Citizen Conservation
Citizen Conservation es una iniciativa sin ánimo de lucro que integra a criadores particulares en programas coordinados de cría para la conservación. Ya os contamos su trabajo con otra especie en peligro, el gecko de Huu Lien. Con la rana dorada se propone algo que el hobby no había hecho hasta ahora: construir una población de reserva formada solo por animales de pureza confirmada, con su genealogía documentada.
Para ello está haciendo estudios genéticos que aclaren el origen y el parentesco de los animales. Según la ficha del programa, actualizada en mayo de 2026, el objetivo es reunir a 70 criadores y 225 ranas.
El trabajo no se queda en Europa. Con el apoyo del Zoo de Zúrich existe un centro de cría de anfibios en el Zoo de Cali, en Colombia, que también mantiene la especie. Citizen Conservation colabora además con la comunidad de Joaquincito, en pleno hábitat de la rana, y ha financiado mediante micromecenazgo una barca para el transporte de sus vecinos. La asociación europea de zoos, EAZA, anunció en 2022 su intención de crear un programa de cría propio, que podría complementarse con el de los particulares.
Las condiciones de participación son exigentes. Los animales siguen siendo propiedad de la fundación, igual que sus crías. Hay que informar del stock dos veces al año, el 1 de marzo y el 1 de septiembre. Cada traslado exige un análisis del hongo quitridio y de parásitos, pagado por el programa. Y nunca se pueden mezclar con otros Phyllobates, ni siquiera con otras formas de color de la misma especie.
Es un buen ejemplo de lo que defendemos desde la Federación FAUNA. Los terrariófilos llevan casi treinta años criando esta especie con éxito. Organizados y bien documentados, pueden convertir esa experiencia en una auténtica herramienta de conservación.
Guía de cuidados
La siguiente guía resume las recomendaciones de mantenimiento de Citizen Conservation, basadas en la experiencia del criador Jens Hoberg, del asesor Karl-Heinz Jungfer y de la literatura especializada. Es una especie muy sencilla, que el programa considera apta para principiantes con experiencia en terrariofilia.
Terrario
Tamaño mínimo: 50 × 50 × 50 cm para una pareja o un grupo pequeño.
Recomendado: 60 × 50 × 80 cm u 80 × 50 × 80 cm, donde pueden vivir grupos de 5 a 10 ranas.
Tipo: terrario de cristal, con ventilación delantera baja y superior, cubierta con malla antidrosófilas.
Fondo y laterales: trepables, con repisas y huecos para plantas; también trepan, no solo viven en el suelo.
Sustrato: capa de drenaje de arcilla expandida o grava, una malla y encima tierra, musgo, fibra de coco y hojas secas de roble o haya.
Plantas: abundantes y de clima cálido y húmedo; las bromelias son ideales. Los adultos duermen en sus axilas.
Agua: un pequeño estanque y varios bebederos de unos 2 cm de profundidad.
Conviene incluir también zonas que se sequen rápido, como lajas de pizarra, sobre todo bajo el foco de calor. Y varios puntos de puesta a distintas alturas: cáscaras de coco partidas con una pequeña entrada, botes de carrete fotográfico o casetas de puesta comerciales.
Temperatura, luz y humedad
Día: gradiente de 22–24 °C cerca del suelo a 30–32 °C en las zonas altas y expuestas.
Noche: temperatura ambiente de la habitación.
Invierno: unos grados menos y ambiente algo más seco, como descanso reproductor.
Luz: tubos fluorescentes o LED unas 12 horas al día; un foco pequeño, por ejemplo de 35 W, para crear un punto caliente. El UV es recomendable, pero no imprescindible.
Humedad: alta, con sistema de riego automático varias veces al día, por ejemplo tres pulverizaciones de 20 a 60 segundos. Los nebulizadores también dan buen resultado.
Agua: de ósmosis o de lluvia, para evitar manchas de cal.
Húmedo, pero no encharcado. Una hora después de pulverizar, las hojas de las plantas deberían estar ya secas. Y aunque la especie tolera bien el calor durante un rato, hay que evitar que todo el terrario supere los 30 °C de forma prolongada. En los veranos españoles conviene vigilarlo.
Alimentación
A diferencia de la mayoría de las ranas punta de flecha, que comen presas diminutas, la rana dorada prefiere presas algo mayores.
Alimento base: mosca de la fruta grande, Drosophila melanogaster.
Complementos: grillos medianos, cucarachas recién mudadas, pececillos de plata, pulgones, gorgojos de la judía, cochinillas blancas y alguna polilla de la cera.
Frecuencia en adultos: unas dos veces por semana, sin sobrealimentar.
Juveniles: presas más pequeñas, varias veces por semana o a diario.
Suplementos: espolvorear siempre las presas con un complejo vitamínico-mineral. Los propios insectos deben estar bien alimentados.
Lo mejor es alimentar en comederos fijos, como platillos o soportes para macetas. Las ranas aprenden enseguida dónde se les da de comer y acuden en cuanto se abre el terrario. Un trozo de plátano en un cuenco sirve para concentrar las moscas y que las ranas las cacen mejor.
Convivencia
Los criadores no se ponen de acuerdo. Unos prefieren las parejas, porque los machos son territoriales y hasta las hembras pueden pelearse. Otros mantienen grupos de al menos cinco ranas sin problemas relevantes. Las agresiones se reconocen porque una rana salta sobre la espalda de otra o la sujeta por la cabeza. Suelen producirse tras un traslado y desaparecer con el tiempo, pero a veces hay que separarlas.
Puede convivir con otras ranas punta de flecha en terrarios grandes, pero nunca con otros Phyllobates ni con otras formas de color de su propia especie, por el riesgo de hibridación. En el programa, las crías tampoco deben convivir con sus padres.
Reproducción
Madurez: la actividad reproductora empieza entre el año y medio y los dos años tras la metamorfosis; los machos maduran hacia los 3,7 cm y las hembras hacia los 4,0–4,1 cm.
Época: todo el año, con un pico al inicio de la «estación de lluvias» del terrario, en primavera.
Frecuencia: en temporada alta, una puesta cada dos o tres semanas.
Puesta: 10–30 huevos de unos 2,5 mm.
Incubación: fuera del terrario, en un recipiente cerrado a 22–24 °C con alta humedad; eclosionan en unas tres semanas.
El cortejo es muy vistoso. El macho canta y, cuando una hembra dispuesta se acerca, ella le acaricia la espalda con una pata. Él salta entonces hacia un lugar de puesta y ella le sigue. El ritual puede repetirse durante horas hasta encontrar el escondite adecuado. No hay abrazo nupcial: el macho deposita primero el esperma y se marcha, y la hembra pone después los huevos.
El macho vuelve luego para humedecer y vigilar la puesta. Cuando nacen los renacuajos, se sienta entre ellos para que suban a su espalda y los lleva, a veces durante varios días, hasta una pequeña charca. Para criar de forma controlada, sin embargo, se recomienda retirar las puestas e incubarlas aparte.
Cría de los renacuajos
Individual: recipientes de 200 ml a 1 litro, con cambios de agua cada tres días en los pequeños y semanales en los grandes.
En grupo: hasta 30 renacuajos en un acuario de 60 × 30 × 30 cm con filtro de esponja y calentador a unos 23 °C.
Agua: de ósmosis o de lluvia, blanda y ligeramente ácida: pH en torno a 6 y 2–3 °dH.
Extras: hojas de roble o de almendro indio, que mejoran la calidad del agua.
Alimento: alimento en polvo para alevines o para gambas.
Desarrollo: uno o dos meses hasta la metamorfosis.
Cuando tienen las cuatro patas se pasan a un recipiente inclinado, con dos o tres centímetros de agua en el lado bajo, para que salgan a tierra por sí mismos. Las ranitas recién transformadas son mucho más tímidas que sus padres y se esconden en la hojarasca. Durante las primeras semanas comen colémbolos, que deben abundar en su terrario; después, moscas de la fruta pequeñas y otras presas diminutas.
Problemas frecuentes
El mayor peligro es el hongo quitridio, Batrachochytrium dendrobatidis, que ha acabado con colecciones enteras de ranas punta de flecha. Algunos animales lo portan sin enfermar y otros mueren enseguida. La mejor defensa es la cuarentena y el análisis de cada animal nuevo, y desinfectar cualquier elemento de decoración que venga de fuera.
Otro problema habitual son las «patas de cerilla»: juveniles que salen de la metamorfosis con las patas delanteras atrofiadas o sin ellas, y que acaban muriendo. Sus causas no están claras. Probablemente influyen la dieta de los renacuajos o de los padres, la calidad del agua y el hacinamiento. Si el problema se repite, hay que revisar todas las condiciones de mantenimiento.
Documentación en España. Como especie del Anexo B del Reglamento europeo de comercio de especies silvestres, quien la mantenga debe poder acreditar su origen legal en todo momento. Si quieres participar en el programa desde España, lo más sensato es consultar antes a la oficina de anfibios de Citizen Conservation las condiciones para criadores fuera de Alemania.
Fuentes:
Citizen Conservation (2024). Basic information and care recommendations for Phyllobates terribilis, Golden Poison frog. Versión de 30 de julio de 2024.
Citizen Conservation. Ficha del programa de la rana dorada venenosa.
IUCN SSC Amphibian Specialist Group (2017). Phyllobates terribilis. The IUCN Red List of Threatened Species 2017: e.T55264A85887889.
Lötters, S., Jungfer, K.-H., Henkel, F. W. y Schmidt, W. (2007). Pfeilgiftfrösche. Biologie, Haltung, Arten. Edition Chimaira.
Myers, C. W., Daly, J. W. y Malkin, B. (1978). A dangerously toxic new frog (Phyllobates) used by Emberá Indians of western Colombia. Bulletin of the American Museum of Natural History, 161(2): 307–366.
Redacción Mundo Faunista
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