En los bosques de Nueva Caledonia hay un gecko al que los kanak, el pueblo indígena de las islas, llaman «el diablo de los árboles». No es un nombre exagerado. Rhacodactylus leachianus es el mayor gecko vivo del planeta, puede superar el medio kilo y, cuando se siente amenazado, gruñe con una potencia sorprendente para un lagarto.
Pese a su tamaño, es un animal tranquilo y longevo, que lleva décadas criándose en cautividad. Hoy es una de las especies más apreciadas por los terrariófilos que se atreven con los geckos grandes.
El mayor gecko del mundo
El gecko gigante de Nueva Caledonia pertenece a la familia Diplodactylidae, la misma del conocido gecko crestado, Correlophus ciliatus. Hasta 2012, ambos compartían el género Rhacodactylus. Ese año, una revisión dirigida por Aaron Bauer separó al gecko crestado y a otras especies en géneros propios. En Rhacodactylus quedaron el leachianus y sus parientes más cercanos, entre ellos el gecko gárgola, R. auriculatus.
Su tamaño varía mucho según el origen. Los animales de Grande Terre, la isla principal, son los mayores: alcanzan unos 36–45 centímetros de longitud total y pesan de 250 a 600 gramos, según las fuentes. Las poblaciones de las islas pequeñas son más modestas, con unos 23–30 centímetros y de 150 a 300 gramos, aunque a menudo más coloridas.
El cuerpo es robusto, con una cabeza enorme, piel laxa y una cola corta y gruesa. La coloración, muy variable, combina verdes musgo, grises y pardos, a veces con toques blancos, rosados o anaranjados. En la naturaleza, ese dibujo lo camufla a la perfección contra los troncos cubiertos de líquenes.
Especie: Rhacodactylus leachianus (Cuvier, 1829)
Nombres comunes: gecko gigante de Nueva Caledonia, gecko gigante de Leach, «leachie»
Familia: Diplodactylidae
Distribución: sur y este de Nueva Caledonia e islas cercanas
Tamaño: hasta 40–45 cm de longitud total en Grande Terre; menor en las islas
Peso: hasta 500–600 g
Actividad: nocturna y arborícola
UICN: Preocupación menor (LC)
Longevidad en cautividad: 20–30 años; algunos ejemplares en Alemania han superado los 50
Grande Terre, islas y «formas»
La especie vive en Grande Terre, en la Isla de los Pinos y en varios islotes del sur, desde el nivel del mar hasta unos 1.100 metros de altitud. Entre los criadores se distinguen formas según su origen. Las de Grande Terre son las más grandes. Las insulares son más compactas y suelen tener colores más intensos. Algunos autores separan ambas como subespecies, la nominal y R. l. henkeli, aunque su validez se discute.
En el hobby, los animales se identifican por la localidad de origen de sus antepasados. Entre las más conocidas están Mont Koghis, Yaté o Poindimié en Grande Terre, y las islas Nuu Ana y Nuu Ami. Hay incluso líneas con nombre propio: la línea «Boomer», criada en España, procede de Mont Koghis. Mantener cada localidad por separado es una buena práctica, porque preserva la diversidad de las distintas poblaciones.
Una especie escondida en los terrarios. En 2023, un análisis genético reveló que parte de los primeros ejemplares importados a Europa no eran R. leachianus, sino una especie distinta, descrita como Rhacodactylus willihenkeli. Un buen recordatorio de por qué es tan importante documentar el origen de cada línea de cría.
El diablo de los árboles
El leachianus tiene fama de ser el gecko con el repertorio de sonidos más amplio. Los machos marcan su territorio con vocalizaciones que se oyen a distancia. Cuando se sienten amenazados, abren la boca y emiten un gruñido grave. También producen chasquidos durante el cortejo y chirridos parecidos a los de un pájaro.
De ahí su apodo local, y también algunas leyendas. Según una creencia tradicional kanak, el gecko podía robar el alma de una persona si se le quedaba pegado con sus laminillas adhesivas. En el terrario, por suerte, lo peor que puede pasar es un buen mordisco: tiene mandíbulas y dientes potentes.
Lo que revela la radiotelemetría
Buena parte de lo que sabemos sobre su vida en libertad procede de un estudio publicado en 2018 en la revista Salamandra por Peter Sound, Friedrich Wilhelm Henkel, Christian Langner y Alfred Seitz. Los investigadores implantaron transmisores termosensibles a cinco geckos en la Isla Bayonnaise, un islote de apenas 24 hectáreas al sur de la Isla de los Pinos. Los localizaron cada hora durante dos semanas y midieron su temperatura corporal.
Temperatura corporal media: 23,4 °C en las hembras y 24,1 °C en los machos.
Rango registrado: de unos 18 °C a 32 °C.
Humedad relativa en el hábitat: media del 56 %, con valores entre el 22 % y el 85 % durante el estudio.
Actividad: del anochecer al amanecer, unas 11 horas.
Área de campeo: entre 551 y 3.646 m²; la mayoría, por debajo de 1.000 m².
Desplazamiento habitual: unos 5 metros por noche, con salidas excepcionales de hasta 200 metros.
Las temperaturas corporales seguían de cerca a las del aire. Es lo que se llama un animal termoconformista, habitual en los bosques tropicales, donde apenas hay sitios para tomar el sol. Aun así, el estudio detectó que ambos sexos pueden regular activamente su temperatura. Las hembras grávidas llegaban a estar hasta tres grados más calientes durante la puesta.
Hubo también una sorpresa. Las hembras abandonaban el bosque para desovar en una duna costera, a unos cinco metros del mar, y regresaban de inmediato. El lugar se usaba año tras año como puesta comunal. Los autores creen que buscan temperaturas del suelo más altas y estables. Plantean además que así las crías nacen lejos de los adultos, que en esta especie pueden llegar a comérselas.
Los geckos se concentraban en la parte nordeste de la isla, justo donde crecían los árboles frutales. Encaja con lo que se sabe de su dieta: es omnívoro, pero con una clara preferencia por la fruta.
Poblaciones vulnerables. Aunque la especie en su conjunto figura como de «preocupación menor», los autores advierten de que las pequeñas poblaciones insulares son muy frágiles. El turismo, la agricultura, las especies invasoras y la subida del nivel del mar las ponen en riesgo, y solo su protección completa puede asegurar su conservación.
Una especie de cría en cautividad
Nueva Caledonia protege estrictamente su fauna y no permite la salida de ejemplares silvestres. Los leachianus que se mantienen en Europa descienden de animales exportados legalmente hace décadas y se crían en cautividad desde hace generaciones.
Es un buen ejemplo de lo que puede hacer la terrariofilia responsable. La población en manos de criadores no resta un solo animal a la naturaleza y conserva, además, líneas genéticas de distintas localidades.
Su precio es elevado, y hay motivos. Cada hembra pone solo unos seis huevos al año, la incubación es larga, las crías crecen despacio y tardan varios años en madurar. Y no todas las parejas se toleran.
Un albino español
La cría en cautividad del leachianus tiene además un hito con acento español. En 2017, Harkito Reptile, el criadero fundado en 2012 por los hermanos Daniel y Javier Menéndez, obtuvo un leachianus albino. Fue el primero criado en España y, según la revista Terrariotecnia, el primer ejemplar albino conocido de la especie.
Los Menéndez llevaban criando leachianus desde los años 2000, cuando todavía eran aficionados. Antes habían sacado adelante especies tan exigentes como varios Uroplatus, el gecko gárgola o el Mniarogekko chahoua. Es un ejemplo más de lo que puede aportar la cría privada especializada.
Hoja de cuidados
La siguiente hoja combina los datos de campo del estudio de Salamandra con la experiencia de varios criadores: Foster Reves en Reptiles Magazine, las guías de mantenimiento de Kanaky Reptiles y el artículo de Javier Magro en Terrariotecnia. Donde las fuentes difieren, damos el rango.
Terrario
Formas de Grande Terre: mínimo 120 × 60 × 120 cm (largo × fondo × alto).
Formas insulares: mínimo 90 × 45 × 90 cm.
Parejas: mejor más grande.
Juveniles: recipientes ventilados más pequeños, que permitan controlar la alimentación y el crecimiento.
Estructura: ramas gruesas y tubos de corcho, verticales y diagonales, capaces de soportar su peso. Mejor si son desmontables para la limpieza.
Refugios: siempre elevados, a varias alturas; en libertad viven en huecos de árboles.
Plantas: potos, cheflera, sansevieria, crotón o monstera, vivas o artificiales.
Sustrato: mezcla de fibra de coco, chips de coco y turba rubia, o bioactivo con microfauna. En adultos, el papel absorbente es la opción más práctica por lo abundante de sus heces.
Cámara húmeda: un recipiente con tierra orgánica y fibra de coco, húmeda pero no encharcada.
Temperatura, humedad y luz
Día: 23–27 °C, con un punto cálido de unos 27 °C en la parte alta.
Noche: 20–22 °C; nunca por debajo de 18 °C.
Calefacción: siempre con termostato; en viviendas templadas a menudo no hace falta.
Humedad: 60–80 %, con una o dos pulverizaciones al día y un bebedero. Conviene que el terrario se seque parcialmente entre pulverizaciones.
Fotoperiodo: unas 12 horas; si se quiere marcar estaciones, 14 horas en verano y 10 en invierno.
UVB: opcional pero recomendable a baja intensidad, por ejemplo un tubo del 6 %. Ayuda al metabolismo del calcio, sobre todo en hembras reproductoras.
Cuidado con el calor. Es un animal de bosque húmedo y temperaturas moderadas. En libertad su temperatura corporal rara vez supera los 32 °C. En los veranos españoles, un terrario sin control de temperatura puede ponerlo en peligro.
Alimentación
Es omnívoro, con predilección por la fruta. En libertad come frutos, grandes invertebrados y algún pequeño vertebrado. En cautividad, la base son las papillas comerciales para geckos de Nueva Caledonia, completadas con insectos.
Adultos: dos tomas de papilla y una de insectos por semana.
Juveniles: dos tomas de papilla y dos de insectos por semana; crecen mejor con presa viva.
Papillas: comerciales, formuladas para geckos frugívoros. Las papillas caseras suelen ser deficitarias.
Insectos: preferiblemente grillos y cucarachas, nunca más grandes que la anchura de la cabeza. Evitar el uso continuado de tenebrios o zophobas.
Suplementos: calcio con vitamina D3 en cada toma de insectos; calcio extra para las hembras reproductoras.
Agua: gotas de la pulverización y un bebedero siempre limpio.
Convivencia y manejo
No es un animal manso por naturaleza. Es territorial, tiene un mordisco muy potente y avisa con gruñidos y posturas defensivas que conviene respetar. Muchos ejemplares toleran un manejo breve, pero nada indica que lo disfruten.
Lo más recomendable es mantenerlos por separado. Las parejas son posibles, pero arriesgadas: puede haber agresiones incluso en parejas estables, por ejemplo tras una separación o un cambio en el terrario. Hay que vigilarlas y estar preparado para separarlas de inmediato. Los machos no deben convivir nunca, y las crías deben alojarse lejos de los adultos, porque el canibalismo está documentado en la especie.
Reproducción
Para criar, conviene marcar las estaciones: una fase cálida y húmeda y otra algo más fresca y seca, con menos horas de luz.
Madurez sexual: hacia los 3 años, aunque puede tardar hasta 5. Se recomienda un peso mínimo de 120 g en las formas insulares y de 180 g en las de Grande Terre.
Temporada: de mediados de primavera al verano.
Puesta: uno o dos huevos grandes por puesta, unas tres puestas al año.
Incubación: entre 22 y 29 °C según los criadores; 25–28 °C es un rango habitual. En perlita o sustrato comercial ligeramente húmedo.
Duración: de 45 a 150 días según la temperatura; lo más frecuente es entre 60 y 100 días.
Las crías se alojan por separado y crecen despacio en comparación con otras especies. Es una especie para criadores pacientes: pueden pasar años desde que nace un leachianus hasta que se reproduce.
¿Para quién es este gecko? Es una especie resistente si se le da espacio suficiente y temperaturas moderadas. Requiere un terrario grande, una inversión inicial considerable y un compromiso de décadas. Para quien busque un gecko de Nueva Caledonia más sencillo para empezar, el gecko crestado es mejor opción.
Fuentes:
Sound, P., Henkel, F. W., Langner, C. y Seitz, A. (2018). Thermal ecology and habitat utilization of Rhacodactylus leachianus from New Caledonia (Squamata: Diplodactylidae). Salamandra, 54(2): 117–122.
Kanaky Reptiles. Mantenimiento de Rhacodactylus leachianus.
Magro, J. (2026). Rhacodactylus leachianus, el gecko gigante de Nueva Caledonia. Terrariotecnia.
Magro, J. (2024). R. leachianus albino: la suerte de Harkito Reptile. Terrariotecnia.
Reves, F. (2024). The care and breeding of Rhacodactylus leachianus. Reptiles Magazine.
Bauer, A. M., Jackman, T. R., Sadlier, R. A. y Whitaker, A. H. (2012). Revision of the giant geckos of New Caledonia (Reptilia: Diplodactylidae: Rhacodactylus). Zootaxa, 3404: 1–52.
Redacción Mundo Faunista
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