
Pollito saliendo de su huevo artificial. GROK/IA
El 19 de mayo de 2026, la empresa biotecnológica Colossal Biosciences publicó un vídeo al estilo de Hollywood que proclamaba haber resuelto «la imposible pregunta de qué fue antes, el huevo o la gallina». La noticia recorrió los medios internacionales: 26 pollitos sanos habían eclosionado dentro de estructuras plásticas impresas en 3D en la sede de la compañía en Dallas. La empresa lo llamó «el primer sistema de incubación completamente artificial» de la historia.
El problema es que esa historia la conocen bien varios investigadores japoneses desde hace décadas. Y uno de ellos no tardó en alzar la voz.
Lo que Colossal ha hecho (y lo que no)
El dispositivo de Colossal consiste en una estructura reticular ovalada impresa en 3D, recubierta en su interior por una membrana de silicona translúcida. Esa membrana, según la compañía, permite el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono a tasas equivalentes a las de una cáscara de huevo natural. Los investigadores vierten en ese recipiente el contenido de un huevo recién puesto —yema, clara, embrión, membranas— y lo incuban hasta la eclosión. Una ventana superior permite observar el desarrollo en tiempo real.
El resultado es real: 26 pollitos viables. Y el avance técnico más concreto también lo es: la membrana de silicona logra la permeabilidad al oxígeno suficiente para que el embrión llegue a término sin necesidad de suministrar oxígeno puro suplementario, un requisito que había limitado todos los sistemas anteriores.
📊 ¿Qué dice Colossal exactamente?
- 26 pollitos eclosionaron en recipientes impresos en 3D desde mayo de 2026
- La cáscara artificial es una malla reticular recubierta de membrana de silicona bioingeniería
- Permite el intercambio gaseoso a 21% de oxígeno atmosférico, sin suplementación de oxígeno puro
- Diseñada para escalar a inyección de moldes y producción en volumen
- El objetivo declarado: desarrollar versiones más grandes para embriones del Moa gigante del Sur de Nueva Zelanda (huevos 80 veces mayores que los de gallina)
- Los resultados no han sido publicados en una revista científica revisada por pares
La ciencia que Colossal no mencionó
La reacción de la comunidad científica fue rápida y bastante unánime en un punto: la afirmación de ser el «primer sistema de incubación sin cáscara» es, cuanto menos, inexacta.
«Claramente una exageración», declaró el Dr. Katsuya Obara, investigador de la Universidad de Tsukuba (Japón), a la revista MIT Technology Review. «La tecnología aquí es esencialmente una modificación de métodos ya existentes.» Obara tiene autoridad para decirlo: en 2024 publicó un estudio demostrando que pollitos podían eclosionar bajo una simple película plástica transparente. Y en 2014 —con Yutaka Tahara— ya había conseguido una tasa de eclosión del 57,1% usando un film de polimetilpenteno como recipiente artificial, calcio lactato y aireación de oxígeno puro a partir del día 17 de incubación.
Pero la historia es aún más larga. El camino hacia los sistemas sin cáscara arranca formalmente con Perry en 1988, que usó cáscaras sustitutas de gallina. En 1998, Kamihira y colaboradores consiguieron eclosionar codornices en recipientes artificiales de membrana PTFE. A lo largo de los años 2000, distintos grupos japoneses —Ono, Kato, Borwornpinyo— fueron refinando el método con cáscaras de pato aigamo, pavo y otras aves de mayor tamaño. Los avances en pollos llegaron después, con materiales progresivamente más accesibles.
🥚 Línea temporal: incubación artificial de aves
1988 — Perry (Reino Unido): primera eclosión de polllo en sistema sin cáscara, usando cáscara sustituta. Tasa: ~7%.
1990 — Naito et al. (Japón): mejora a ~50% con cáscara sustituta.
1998 — Kamihira et al. (Japón): primera eclosión en recipiente totalmente artificial (membrana PTFE) en codornices. Tasa: >43%.
2005 — Borwornpinyo et al. (EE.UU.): pollos en cáscaras de pavo + Handi-Wrap. Tasa: 81,1%.
2014 — Tahara y Obara (Japón): eclosión de pollos en film de polimetilpenteno (plástico alimentario). Tasa: 57,1%. Suplementación de O₂ puro necesaria a partir del día 17.
2024 — Obara et al. (Japón): mejora del sistema con film plástico transparente, publicado en revista revisada por pares.
2026 — Colossal Biosciences (EE.UU.): cáscara impresa en 3D con membrana de silicona. 26 pollitos. Sin suplementación de O₂. Sin publicación científica revisada por pares.
¿Dónde está entonces el avance real?
La crítica justa a Colossal no es que su sistema no funcione —funciona— sino que la retórica de «primera vez en la historia» borra décadas de investigación científica previa. Según señala la propia MIT Technology Review, la compañía tiene un historial de hacer afirmaciones grandiosas que los expertos cuestionan: ya ocurrió con el «lobo terrible» resucitado en 2025, cuyo estatus fue ampliamente rechazado por la comunidad paleontológica.
Dicho esto, el avance técnico concreto de Colossal merece reconocimiento: la membrana de silicona bioingeniería que iguala la permeabilidad al oxígeno de una cáscara real a concentraciones atmosféricas normales (21%) es una mejora funcional respecto a todos los sistemas anteriores, que requerían inyectar oxígeno puro al recipiente a partir del día 17 de incubación. Ese oxígeno extra —como señala la investigación previa— causa daño en el ADN, limita la escalabilidad y es incompatible con las incubadoras comerciales estándar.
Si la membrana de Colossal resuelve ese cuello de botella de forma reproducible y escalable, eso es un avance real. Pero sin publicación revisada por pares, es imposible para la comunidad científica evaluarlo con rigor.
🌿 ¿Qué significa esto para la conservación?
Más allá del proyecto de desextinción del moa —un objetivo lejano y técnicamente lleno de obstáculos— la tecnología de cáscara artificial tiene aplicaciones conservacionistas inmediatas y mucho más concretas:
- Rescate de huevos dañados de especies amenazadas: si el embrión está vivo pero la cáscara comprometida, un recipiente artificial podría salvar la puesta.
- Observación continua del desarrollo embrionario en programas de cría en cautividad, sin necesidad de abrir ni manipular el huevo.
- Programas EEP con especies fasiánidas, psitácidas u otras aves de difícil reproducción: la posibilidad de incubar embriones fuera de la cáscara original abre nuevas vías para gestionar la diversidad genética.
- Manipulación genética para crear aves transgénicas, sin los riesgos asociados a perforar la cáscara original.
«Hay un grupo inmediato de personas en zoos y centros de cría en cautividad que podrían usar esta tecnología», señaló Ben Novak, ecólogo de la organización sin ánimo de lucro Revive & Restore, en declaraciones a Smithsonian Magazine.
El moa y los límites de la ambición
El objetivo publicitado de Colossal es usar esta tecnología para recrear el Moa gigante del Sur de Nueva Zelanda (Dinornis robustus), un ave no voladora de hasta 3,6 metros de altura extinguida hace unos 750 años tras la llegada de los primeros polinesios. Sus huevos eran 80 veces mayores que los de una gallina. La empresa ya trabaja en una versión sobredimensionada del recipiente —internamente apodada «la centrifugadora de ensalada».
El plan implica editar las células madre germinales de un ave viva para que produzcan esperma y óvulos con ADN de moa, y luego incubar el embrión resultante en un huevo artificial que se vaya escalando de tamaño. Helen Sang, profesora emérita del Instituto Roslin (Reino Unido), señaló que hay «desafíos significativos» que superar para hacer crecer un embrión de una especie diferente en un huevo artificial, incluyendo la compatibilidad evolutiva del vitelo de gallina con un embrión de moa. Y Andrew Pask, director científico de Colossal, admitió que el volumen de yema de un huevo de gallina no sería suficiente para sostener el desarrollo completo de un polluelo de moa: habría que «inyectar 50 yemas juntas para crear una masa vitelina suficiente».
Es una visión audaz. Si funciona, transformaría la biología del desarrollo y la conservación aviar. Si no, seguirá siendo lo que muchos científicos ya ven ahora: un ejercicio de comunicación científica agresiva al servicio de una valoración bursátil. Colossal ha recaudado 620 millones de dólares hasta la fecha.
El fondo de la cuestión: ¿huevo o cáscara?
Varios investigadores subrayaron un punto semántico con implicaciones reales: lo que Colossal ha creado no es un «huevo artificial». Es una cáscara artificial. El huevo propiamente dicho —yema, albúmina, membranas corioalantoideas, saco vitelino— sigue siendo biológico, extraído de una gallina. «No es un huevo artificial porque has vertido todos los demás componentes que hacen que sea un huevo. Es una cáscara artificial», declaró Vinny Lynch, biólogo evolutivo de la Universidad de Buffalo, a la agencia AP.
Es una distinción que importa. El verdadero «huevo artificial» —el que podría sustentar embriones de especies extintas sin yema ni albúmina de huésped— está mucho más lejos. Y llegar hasta allí requiere décadas de investigación básica en bioquímica del desarrollo, no solo ingeniería de materiales y vídeos de YouTube.
Lo que la investigación japonesa —desde Perry hasta Tahara y Obara, pasando por Kamihira— ha construido con paciencia y rigor durante 40 años, Colossal lo ha empaquetado con impresión 3D, una membrana de silicona mejorada y una maquinaria de comunicación millonaria. El avance incremental es real. La revolución que proclaman, no tanto.
Redacción Mundo Faunista · Federación FAUNA
Fuentes:
· Colossal Biosciences — Comunicado de prensa oficial (19/05/2026)
· MIT Technology Review — «Colossal Biosciences is growing chickens in a 3D-printed artificial eggshell», Antonio Regalado (19/05/2026)
· Smithsonian Magazine — «De-extinction Company Says It Hatched Chicks from Artificial Eggs» (19/05/2026)
· Tahara, Y. y Obara, K. — «A Novel Shell-less Culture System for Chick Embryos Using a Plastic Film as Culture Vessels». Journal of Poultry Science, 51: 307-312, 2014. doi:10.2141/jpsa.0130043
· Kamihira, M. et al. — «Improved hatching for in vitro quail embryo culture». Development, Growth & Differentiation, 40: 449-455, 1998
· Perry, M.M. — «A complete culture system for the chick embryo». Nature, 331: 70-72, 1988
· ZME Science — «Colossal Says It Hatched Chicks in Artificial 3D-Printed Eggs. Scientists Want to See the Data»
Equipo editorial de Mundo Faunista, publicación de la Federación FAUNA
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