En los lagos y manantiales de las montañas del Tian Shan vive un pececillo de apenas diez centímetros. Durante casi 150 años, los ictiólogos lo consideraron un pariente más del piscardo europeo, el pequeño Phoxinus de nuestros ríos de montaña. Se equivocaban.
Un estudio publicado el 6 de octubre en American Museum Novitates ha demostrado que estos peces forman un linaje evolutivo propio. La revista es la publicación científica del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Tan distinto que merece un género nuevo: Tianshanophoxinus.
La investigación la firman Oleg Artaev, Boris Levin y un equipo de científicos rusos, kazajos y del propio museo neoyorquino. Su resultado más llamativo no es solo el nombre nuevo. Es quién resulta ser el pariente más cercano de estos pececillos.
Un pariente que llega al metro de longitud
El ADN señala sin ambigüedad al grupo hermano de Tianshanophoxinus: los osmanes del Altái, del género Oreoleuciscus. Son peces de los lagos endorreicos de Mongolia y del alto Obi. Alguno de ellos es un depredador de peces que alcanza el metro de longitud.
El contraste es enorme. Los Tianshanophoxinus rondan como máximo los diez centímetros, mientras su primo más cercano puede ser diez veces más largo. Los autores reconocen que el parentesco resulta sorprendente, dadas las diferencias drásticas de aspecto entre ambos grupos.
Esa diferencia de tamaño deja huella en el esqueleto. Los pececillos del Tian Shan tienen entre 37 y 40 vértebras, frente a las 40 a 47 de los osmanes. Es un patrón conocido en peces: las especies más grandes de un linaje suelen tener más elementos repetidos en el cuerpo.
Por qué no eran simples piscardos
El problema de estos peces era su parecido. Su forma y su colorido recuerdan mucho a los piscardos, y eso bastó a los naturalistas del siglo XIX para clasificarlos en Phoxinus. Más tarde, algunos autores los trasladaron a Rhynchocypris o a Lagowskiella, pero sin pruebas que respaldaran el cambio.
El equipo de Artaev combinó dos tipos de evidencia. Por un lado, analizó cuatro marcadores genéticos, dos mitocondriales y dos nucleares, en 66 muestras de diez especies. Por otro, midió y contó 56 caracteres anatómicos en 150 ejemplares de doce localidades, con ayuda de radiografías y tinciones del esqueleto.
Los resultados coinciden. Genéticamente, Tianshanophoxinus se separa de los osmanes un 11,3 % en su ADN mitocondrial y de Rhynchocypris un 12,4 %. Son distancias comparables a las que separan otros géneros de la familia. Los verdaderos Phoxinus, en cambio, quedan muy lejos en el árbol.
Un pez casi sin línea lateral
Anatómicamente, el rasgo más llamativo está en la línea lateral. Es el órgano sensorial con el que los peces perciben corrientes y vibraciones del agua. Suele verse como una fila de escamas perforadas a lo largo del costado.
En Tianshanophoxinus está ausente o casi. Más del 80 % de los ejemplares examinados no tenía ni una sola escama perforada, y el máximo registrado fue de 16. En los piscardos, más del 90 % de los individuos supera las diez.
El nuevo género tiene además aletas pares más cortas que los piscardos. Frente a sus parientes, cuenta también con menos vértebras y menos radios en varias aletas. Los autores apuntan que esta reducción puede ser una adaptación o una consecuencia directa de su pequeño tamaño.
Nombre: Tianshanophoxinus Artaev et al., 2026
Etimología: de las montañas del Tian Shan y de Phoxinus, el género en el que se describieron sus especies
Familia y subfamilia: Leuciscidae, Pseudaspininae
Especie tipo: T. poljakowii (Kessler, 1879)
Especies: al menos tres, T. poljakowii, T. kuldschiensis y T. issykkulensis
Tamaño máximo: unos 10 cm
Países: Kazajistán, Kirguistán y China
Rasgo distintivo: línea lateral ausente o muy reducida
Tres especies, tres cuencas
El nuevo género agrupa al menos tres especies, todas descritas originalmente como Phoxinus y cada una ligada a su propia cuenca.
Tianshanophoxinus poljakowii es la especie tipo. Kessler la describió en 1879 y su nombre honra al zoólogo ruso Iván Poliakov, que recogió los primeros ejemplares. Vive en los ríos que desembocan en el lago Baljash, del Ayagoz al Karatal, y en las cuencas de los lagos Sasykkol, Alakol y Zhalanashkol. Prefiere tramos de corriente moderada con densa vegetación acuática.
Tianshanophoxinus kuldschiensis es probablemente endémica de la cuenca del río Ili, el principal afluente del Baljash. Vive en manantiales cubiertos de vegetación, llamados kara-su en la región, y en arroyos someros. Los investigadores la han capturado en aguas de solo cinco a diez centímetros de profundidad.
Tianshanophoxinus issykkulensis fue descrita por Berg en 1912 en el lago Issyk-Kul, en Kirguistán. Su área podría ser mayor e incluir los afluentes del lago y parte de la cuenca del río Chu. Los autores creen que esta región esconde aún más diversidad dentro del género.
Una especie resucitada tras más de un siglo
La revisión tiene una historia de museo. En 1887, Warpachowski describió Phoxinus kuldschiensis a partir de un único ejemplar recogido en unos canales cerca de la ciudad china de Yining. Solo destacó su «gran tamaño corporal y cabeza pequeña».
En 1905, el gran ictiólogo ruso Lev Berg la rechazó. El único ejemplar era una hembra cargada de huevos maduros, y Berg consideró que eso explicaba su cuerpo voluminoso. La especie quedó como un simple sinónimo de poljakowii.
Siete años después, el propio Berg describió una especie nueva en la misma cuenca del Ili, Phoxinus brachyurus. Ahora, el equipo de Artaev ha comprobado que ambos nombres corresponden al mismo pez. El código de nomenclatura zoológica da prioridad al nombre más antiguo. Así, kuldschiensis vuelve a ser válido más de un siglo después.
Los ejemplares tipo de T. poljakowii se conservan desde el siglo XIX en el Instituto Zoológico de San Petersburgo. Al revisar el frasco, los autores encontraron quince peces en mal estado. Uno estaba envuelto en una gasa con una nota de la ictióloga Nina Bogutskaya. En 1992 lo había elegido como ejemplar de referencia, pero nunca llegó a publicarlo. Treinta y cuatro años después, el equipo de Artaev ha confirmado su elección y lo ha designado formalmente.
Una historia escrita por lagos que aparecían y desaparecían
Los autores proponen una hipótesis sobre cómo llegaron estos peces a su área actual. El antepasado común con los osmanes habría vivido en la cuenca del río Irtish, al norte. Desde allí habría pasado a la cuenca de Dzungaria, en el oeste de China.
El enfriamiento del Mioceno medio cubrió de glaciares las montañas de Asia Central. El agua de deshielo inundó varias veces la depresión de Dzungaria. Desde allí se desbordó por un paso de montaña, la Puerta de Dzungaria, hacia la depresión de Baljash-Alakol. Allí se formó un gran paleolago.
Durante el Pleistoceno, los ciclos glaciares llenaron y vaciaron una y otra vez ese sistema de lagos, que llegó a alcanzar 60 metros de profundidad. Esas subidas y bajadas habrían separado a T. poljakowii de T. kuldschiensis. Al final del Pleistoceno, el gran lago se fragmentó en los actuales Baljash, Alakol y Sasykkol.
En las fases de aguas altas, el sistema desaguaba hacia el oeste por el río Chu. Esa vía habría permitido al género alcanzar el lago Issyk-Kul. La genética lo respalda: las poblaciones del Chu y del Issyk-Kul apenas se diferencian. De hecho, el Chu todavía desbordaba de forma estacional hacia el Issyk-Kul hasta principios de los años cincuenta.
Los autores destacan otro detalle. Las especies del género aparecen con frecuencia junto a surgencias de agua subterránea. Estos manantiales mantienen condiciones estables aunque cambie el clima, y probablemente les sirvieron de refugio durante las glaciaciones.
Peces pequeños, áreas pequeñas, riesgos grandes
El hallazgo llega en un momento delicado. Los ecosistemas de agua dulce de Asia Central se están degradando con rapidez. Los autores citan el desvío de agua, la modificación de los hábitats, la contaminación y la introducción de especies exóticas. En el Issyk-Kul se suman el turismo y la urbanización.
Las especies de Tianshanophoxinus ocupan áreas muy reducidas, a veces un puñado de manantiales. Con la creciente aridez del clima, el equipo advierte que su área y su abundancia podrían reducirse de forma drástica en un futuro próximo. Pide medidas de conservación específicas para este linaje recién reconocido.
Este caso recuerda algo que en Mundo Faunista defendemos a menudo. Muchas especies de agua dulce de distribución mínima viven en manantiales y arroyos que pueden desaparecer en pocos años. Para peces así, las colecciones de museo y la cría coordinada entre aficionados y científicos pueden marcar la diferencia. Es la distancia entre conocer una especie y perderla sin haberla conocido.
Lo que queda por descubrir
La revisión no cierra el capítulo. Los autores sospechan que el género podría vivir también en Uzbekistán y en la cuenca china de Dzungaria. Proponen estudiar Phoxinus grumi, descrito en Dzungaria en 1906, por si pertenece al nuevo género.
En la región del Chu y el Issyk-Kul se describieron además varias formas de pececillos en la segunda mitad del siglo XX. Probablemente son Tianshanophoxinus. Falta material para analizarlas. Y el estudio deja otra pista: el pececillo coreano «Rhynchocypris» keumkang parece un linaje tan distinto que podría merecer también su propio género.
Ciento cincuenta años después de su primera descripción, los pececillos del Tian Shan han encontrado por fin su sitio en el árbol de la vida. Es un recordatorio de que, incluso en grupos tan comunes como los piscardos, aún quedan linajes enteros esperando a ser reconocidos.
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